Muere un preso por ingestión masiva de pastillas en Puerto 3

  • El interno, de 35 años de edad, que cumplía condena por agredir sexualmente a su hija, había intentado autolesionarse con una cuchilla hace algo más de un mes

Cuando está a punto de cumplirse el primer aniversario de su inauguración, la macro cárcel de Puerto 3 acaba de ser escenario del primer fallecimiento de un preso en extrañas circunstancias.

El óbito tuvo lugar en la tarde del pasado sábado. José Cordero, de 35 años de edad, que se encontraba internado en la enfermería de la prisión, moría sin que efectivos de emergencias sanitarias del 061 pudieran hacer nada por salvar su vida.

Cordero, que cumplía condena por violación de su propia hija, había sufrido al parecer por la mañana un paro cardiaco. Desde la prisión se avisó al 061, y un equipo desplazado a la cárcel logró estabilizar al preso, que, tras superar la crisis, comenzó a evolucionar de forma favorable.

Pero por la tarde, la recaída fue ya mortal de necesidad. El presidiario fallecía sin que en esta segunda ocasión efectivos de emergencias sanitarias, que acudieron de nuevo tras recibir una nueva llamada de alerta desde la prisión, pudieran ya hacer nada para evitarlo.

Aunque esa misma jornada desde la prisión se aseguró a este diario que el preso había muerto "de forma natural", tras sufrir un infarto, este periódico ha podido determinar ahora, tras consultar con distintas fuentes, que las circunstancias "no fueron nada normales". Y es que , a falta de lo que establezca oficialmente el informe de la autopsia al cuerpo que se está llevando a cabo, todo apunta a que Cordero murió a consecuencia de una ingestión masiva de pastillas. De hecho, desde la prisión varias personas han indicado a este diario que lo más probable es que este preso hubiera estado ocultando durante varios días las pastillas que se le habían estado suministrando, en las dosis prescritas por el personal médico de la prisión, para ingerirlas después todas juntas, sufriendo una intoxicación que le habría provocado los paros cardiacos. Al parecer, este interno padecía algún tipo de trastorno mental. Y de hecho, según ha podido determinar este periódico de fuentes de toda solvencia, hace ya algo más de un mes que habría intentado autolesionarse con una cuchilla de afeitar.

El interno, además, hacía algunos días que había manifestado que no se encontraba bien. De ahí que hubiera sido enviado a la enfermería.

Algunas fuentes consultadas por este diario, por último, apuntaron que el preso podría haber tenido hace tres meses "problemas con otros internos" a causa de la naturaleza del delito por el que penaba, una agresión sexual a una mujer, en este caso, su propia hija. Porque es sabido que este tipo de delitos no está bien visto entre los presos, hasta el punto de pagar a los culpables con la misma moneda. Por ello se baraja que el fallecido habría podido ser víctima de algún tipo de agresión. No obstante, Cordero no llegó a informar de ello a los responsables de la prisión ni interpuso denuncia. Antes de ser destinado a Puerto 3, el fallecido había estado encarcelado en la antigua prisión de Jerez y en Huelva.

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