El informe sobre Memoria Histórica se tratará en Junta de Gobierno

  • La reunión, convocada para pasado mañana, se centrará de momento en la retirada de las distinciones concedidas a Franco y otros militares golpistas

A pesar de la polémica suscitada, las labores del Ayuntamiento para la retirada de simbología franquista en aplicación de la nueva Ley de Memoria Histórica siguen adelante. El siguiente paso, después de que la comisión municipal concluyera la redacción del correspondiente informe, será someter este documento al debate de la Junta de Gobierno local. Dicho organismo ya tiene fecha y hora para celebrar su próxima reunión, en la que se hablará de este asunto; será el lunes a primera hora de la mañana.

Aunque el informe ya estaba listo para la anterior convocatoria, el propio alcalde, Manuel María de Bernardo, creyó oportuno aplazar este punto hasta poder estudiar a fondo el escrito.

Uno de los aspectos más llamativos del estudio es, como ya es sabido, la propuesta de que se retire la estatua del general Varela de la Plaza del Rey, al considerar la comisión de Memoria Histórica que este monumento se alzó con el fin de glorificar el alzamiento nacional.

Pero, de momento, el encuentro de pasado mañana se centrará más bien en la retirada de distinciones por parte del Ayuntamiento a figuras vinculadas con el régimen dictatorial.

En total, figuran en este apartado seis reconocimientos realizados en el pasado, dos de ellos concedidos al propio Francisco Franco, la Medalla de Oro de la ciudad y el de Hijo Predilecto. Entre los otros cuatro que restan, cabe mencionar también el de Hijo Adoptivo de San Fernando a Ricardo Isasi e Ivisón, uno de los principales protagonistas de la sublevación militar y de la posterior represión ejercida en la ciudad.

Según fuentes de la propia comisión municipal, en cuanto a estas distinciones no cabe duda por parte del Consistorio de que es necesario retirarlas para dar cumplimiento a la nueva normativa del Gobierno socialista. De ahí que sea el primer asunto que se vaya a abordar, puesto que a estas alturas no hay vuelta de hoja.

Las cuatro lápidas conmemorativas del movimiento franquista tampoco supondrán mayor inconveniente, ya que pueden trasladarse al Museo Histórico Municipal y punto.

Para más adelante se dejarán otros temas más controvertidos, como supone la posible retirada del monumento a Varela e incluso el cambio de nombre de algunas calles del nomenclátor. Esto último, sobre todo, por la incomodidad que puede representar para los vecinos de la vía afectada, que se verán obligados a cambiar su domicilio en todos los papeles e instituciones oficiales para poder seguir recibiendo bien el correo.

Los nombres de calles susceptibles de cambiar, según el informe de la comisión municipal de Memoria Histórica, son once. Pero, como ya se ha dicho en alguna ocasión anterior, una fórmula menos incómoda puede ser la de modificar sólo parcialmente el nombre de las vías. Es decir, añadir algo para eliminar su vinculación con el franquismo o dejar entre paréntesis el viejo nombre. En otros casos, por contra, no quedará más remedio que cambiar completamente la denominación de la calle.

Sea como fuere, de cualquier decisión que se adopte, ya sea en la reunión de pasado mañana o en venideras, deberá darse cuenta al Pleno. Por lo que el tema tendrá que debatirlo la Corporación municipal durante una sesión pública. Y como indica la experiencia en otras localidades que ya han pasado por este proceso, cualquier medida vendrá cargada, además, de cierta polémica.

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