Algeciras

Máxima alerta ante la posibilidad de represalias tras la muerte de Manuel

  • Las fuerzas de seguridad extreman la vigilancia por el temor a enfrentamientos entre miembros de clanes vinculados al detenido y a la familia del pequeño

  • Abdellah dio su pésame en el tanatorio

Numerosas personas acudieron ayer al tanatorio de Los Pinos al sepelio del niño fallecido el pasado lunes. Numerosas personas acudieron ayer al tanatorio de Los Pinos al sepelio del niño fallecido el pasado lunes.

Numerosas personas acudieron ayer al tanatorio de Los Pinos al sepelio del niño fallecido el pasado lunes. / a.carrasco ragel/efe

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Dos de la tarde. El tanatorio de Los Pinos de Algeciras se llena poco a poco de amigos y allegados a los Mancilla, la familia que el lunes por la tarde perdía de forma trágica e inesperada al pequeño Manuel cuando una lancha semirrígida arrolló la barca en la que este navegaba con su padre en la ensenada de Getares. En los alrededores, coches de la Policía Nacional vigilan que no haya ningún altercado. En el interior del edificio, varios agentes se distribuyen entre los asistentes al sepelio.

La presencia policial en el último adiós al niño de 9 años dio ayer una medida del grado de alerta que se ha instalado en la ciudad desde que un mal golpe de timón se llevase por delante la vida de Manuel. La alarma no es gratuita: a la familia de Manuel se la relaciona con el conocido clan de los Pantoja, de la barriada del Saladillo; el piloto de la lancha detenido está relacionado con los ya famosos Castañitas,de La Línea de la Concepción. Una y otra son organizaciones conocidas en el narcotráfico del Campo de Gibraltar. Y la Policía tiene motivos sobrados para sospechar que los primeros quieran tomar represalias sobre los segundos por la muerte de su pequeño.

No son los únicos con ese temor: el lunes por la noche se presentó en el tanatorio a Abdellah El Haj, el Messi del hachís. Está a la espera de juicio y retirado, según sus abogados, del negocio del narcotráfico desde que se entregó a la Fiscalía del Campo de Gibraltar a finales del pasado año. Su presencia en el velatorio se interpreta como una forma de presentar sus respetos a la familia del pequeño, pero también como una forma de templar los ánimos por parte de una persona respetada y cuya voz es escuchada en ese mundo.

Hubo tensión entonces y también la hubo ayer durante el entierro. En el entorno del tanatorio había ayer ojos vigilantes no solo de la Policía. Los asistentes estaban pendientes de que ningún medio de comunicación pudiera tomar imágenes, una vigilancia que se tornó incluso en agresión a un equipo de televisión que quiso grabar la puerta del tanatorio y se encontró con piedras, ladrillos, patadas y puñetazos en su coche, que acabó con las lunas destrozadas. Los periodistas de esta redacción fueron invitados a dejar el lugar para respetar la intimidad de la familia. Esta, en un comunicado difundido por la tarde pidió "respeto a su sufrimiento", molesta especialmente por el hecho de que algunos medios de comunicación relacionasen el accidente con la actividad de tráfico de drogas.

En una comparecencia inédita hasta hace bien poco ante los periodistas y a instancias del Ministerio del Interior, el comisario de Algeciras, Luis Esteban, mostró su confianza "en el buen juicio de los ciudadanos" y señaló que se adoptarían todas las medidas preventivas necesarias para garantizar la seguridad.

Esteban insistió una y otra vez en desvincular lo ocurrido del narcotráfico. La muerte de Manuel fue consecuencia de un accidente provocado por las "piruetas y maniobras peligrosas y temerarias" que hizo el piloto, remarcó, lo que hizo que "perdiera el control y se empotrara contra la barca" en la que estaba el pequeño. No obstante, reconoció que una neumática del tipo de la implicada es del tipo que se utiliza como embarcación auxiliar en el narcotráfico, para llevar combustible a las planeadoras que esperan turno en mitad del Estrecho para pasar el hachís. Y el piloto tenía antecedentes por un delito contra la salud pública, por el que cumplió dos años de prisión. El copiloto también tenía antecedentes, aunque por otro tipo de delitos. Y el padre del menor fallecido, apuntaba ayer el ministro, también.

Las redes sociales replicaron por los teléfonos móviles de toda la comarca las fotos, con nombres y apellidos, del piloto de la goma detenido y del copiloto puesto en libertad. Los mensajes compartidos cientos de veces que acompañaban sus imágenes claman venganza por el fallecimiento de Manuel.

La concentración que mañana tendrá lugar en la Plaza Alta de Algeciras será una vía de escape para la indignación ciudadana, concentrada en el espacio de unos pocos días con el adiós a Manuel, con la paliza recibida por nueve guardias civiles de paisano el sábado pasado y con la puesta en libertad hace una semana de los detenidos en La Línea, acusados de rescatar a la fuerza a un narco que había sido detenido por la Policía Nacional.

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