Intervienen a menores 16 armas simuladas con las que jugaban

  • La Policía Local sorprendió el fin de semana en la zona de Camposoto a dos grupos de jóvenes que quedaban por Internet para practicar escenas de guerra

El cañón de una pistola semejante a una Walter P99 -la misma que utiliza la Policía- asoma entre la maleza de la Huerta de la Compañía, junto al acuartelamiento de Camposoto, transformada así en un escenario de guerra propio del mejor de los videojuegos en tres dimensiones. El sol lucía alto en el cielo la mañana del pasado sábado y las ruinas, el arbolado y la foresta, que crece salvaje en el entorno, dotaban al enclave de las condiciones idóneas para recrear un paisaje propio de esta práctica.

Allí se encontraba un grupo de cinco amigos, que previamente había quedado mediante Internet, para "jugar a las guerras". Cada uno de ellos llegaba al lugar con una pistola, en característica y peso muy similar a las auténticas de fuego. La recreación es tal que algunos vestían un pasamontañas para ocultar su rostro. Tienen entre once y quince años.

Pocos minutos después, una dotación de la Policía Local, alertada previamente vía telefónica, llegaba hasta la zona y paraba este supuesto juego, nada inocente. A continuación identificaba a los menores y se incautaba de este armamento, falso, pero de una gran calidad y peligrosidad. Porque aunque no dispara balas, sí proyecta bolas de plástico a gran velocidad que pueden causar graves daños en una persona si impactan en zonas sensibles del cuerpo.

Los efectivos, ante la sospecha de que esta práctica fuese habitual en esta zona, decidieron entonces montar un operativo la mañana del domingo en el que, efectivamente, sorprendieron a otros seis jóvenes -de entre 13 y 19 años- portando armas simuladas de diferente calibre. En total registraron cinco largas (una de ellas idéntica a la utilizada en el Ejército español), dos cortas, dos pistolas, una escopeta de cañones recortados y un arma tipo subfusil que incluso disparaba a ráfagas. Entre las armas largas destacaba además una con mira telescópica y otra que funciona con batería. Como el día anterior, alguno de los menores vestía ropa característica, atuendo militar de camuflaje para hacer más reales si cabe sus juegos de guerra.

En total se intervinieron diez armas que, sumadas a las incautadas el día anterior, ascienden a un total de 16 que pasaron a disposición de la Jefatura de la Policía Local, donde permanecían ayer a la espera de ser trasladadas al registro de intervención de armas de la Guardia Civil. El caso, por su parte, pasará a la Subdelegación del Gobierno en Cádiz.

En cuanto a los menores, todos residentes en San Fernando, constituyen poco más de una decena y sobre ellos los efectivos policiales aplicaron una sanción administrativa que sufragarán los padres o tutores. La razón por la que se les impone esta multa no es el hecho de que posean estas armas -ya que se venden de forma legal en establecimientos de esta localidad-, sino el uso de las mismas en la vía pública y en un lugar no apto para su utilización, como es el caso de este descampado en ruinas en las afueras, cerca del acuartelamiento militar de Camposoto.

Porque pueden causar, además de daños, un gran revuelo, máxime cuando el armamento ha sorprendido incluso a la Policía Local por su gran parecido a las armas de verdad, siendo muchas de ellas copias casi exactas de las que utilizan las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y las propias Fuerzas Armadas. La fisonomía de las mismas, las proporciones e incluso el interior de los cañones las hacen parecer completamente reales. Y es que normalmente las réplicas suelen tener cerrada esta superficie, conocida como ánima. Pero éstas ni siquiera eso, y de hecho, puestas una verdadera al lado de una falta, es muy difícil distinguirlas. Incluso para los propios agentes de la Policía, según confesaban ayer.

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