El Hermanos Laulhé se recupera

  • Las obras de reforma del centro de salud recobran el ritmo tras detectarse daños en la estructura. La Junta confirma que estará antes de 2009, tal como anunció

Ya era hora. Las obras de reforma del que fuera centro de salud Hermanos Laulhé por fin avanzan al ritmo prometido. Lo evidencia su aspecto exterior y lo confirma el Servicio Andaluz de Salud (SAS) a través del distrito sanitario Bahía de Cádiz-La Janda. El último plazo anunciado por la Junta de Andalucía situaba en finales de este año la culminación de los trabajos, como así parece que será finalmente. Porque no han sido pocos los escollos que ha tenido que superar una intervención que arrancó en septiembre de 2006 y que sin embargo quedó paralizada cuatro meses después, en enero del año siguiente, por unas grietas en la estructura que obligaron a modificar el proyecto.

No pudo ser por tanto hasta diez meses después, a principios de octubre cuando los trabajos se retomaran, unos trabajos encargados a la constructora San José que volvía así a recuperar el ritmo de la actuación. Un ritmo que se imprimió entonces y se mantiene en la actualidad, ahora que en las instalaciones comienza a vislumbrarse su aspecto definitivo, anunciado ya a comienzos de 2006 en una visita realizada por el delegado provincial de Salud, Hipólito García, en la que se explicaron los proyectos de este centro y también el de Camposoto, si cabe aún más lejos de ser realidad.

Porque la cara externa del edificio está prácticamente lista, según confirmaba la dirección de obra. Ya se ha culminado el enfoscado y el revestimiento -o enlucido- de la misma. Incluso se han comenzado a instalar los azulejos situados bajo los alféizares de las ventanas, propios de la arquitectura modernista. Estos elementos decorativos se quitaron justo en el comienzo de la obra con el objeto de preservarlos, debido a su valor arquitectónico, que se hace extensivo a todo el edificio y lo ha convertido en un inmueble protegido y catalogado. Entre las peculiaridades de este tipo de arquitectura cabe también destacar la ausencia de ángulos agudos y obtusos y sólo contar con rectos en la construcción, dotando a la misma de una forma cúbica creada en los años cincuenta.

Es por todo esto por lo que la reforma ha respetado escrupulosamente este diseño, que también cuenta con la inclusión de roca ostionera en la portada retirada también como la azulejería y vuelta a instalar en estos días. Precisamente es este último detalle en el que se trabaja en la actualidad para dar por terminada la fachada. Porque el grueso de la actuación se centra ahora mismo en el interior del edificio, en el que ya se ha resuelto el problema surgido en la estructura con el conveniente refuerzo de la misma tras la incorporación de este cambio esencial al proyecto inicial.

También se han culminado los trabajos en las instalaciones, tanto la eléctrica, como la fontanería, la de aire acondicionado y la contraincendios, así como la separación del edificio en las dos plantas de la que constará -sin contar con el semisótano que se le gana con el desnivel de la calle-. La actuación camina ahora hacia la aplicación de la tabiquería o construcción de los muros que separarán unas dependencias de otros. Habrán de aplicarse además los revestimientos sobre estos tabiques, ya sea mediante pintura o cualquier otro tipo de material. Y además queda por montar la solería y todos los acabados, en madera y aluminio preferentemente, aunque algunos detalles pueden variar conforme se vaya avanzando en el trabajo en función de las necesidades planteadas.

Toda esta tarea estará culminada, si no surgen inconvenientes, antes de finales de año, de tal manera que sea en 2009 cuando las dependencias puedan finalmente abrir a los usuarios, que desde hace varios años se encuentran repartidos en dos centros sanitarios. Uno de ellos, situado muy cerca de estas obras, que quedó saturado hace un par de años, por lo que el SAS decidió dividirlo en centro de especialidades de Tomás del Valle. Fue entonces cuando se firmó el concierto con el hospital militar de San Carlos y dichas especialidades se trasladaron a su vez a estas dependencias militares. Se conseguía así matar dos pájaros de un tiro.

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