La Fuente Nueva y los antiguos lavaderos lucen tras su recuperación

  • La restauración se enmarca dentro del convenio de desarrollo del municipio como municipio turístico y ha contado con un presupuesto de 108.000 euros

El delegado Provincial de la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte, José María Reguera y el alcalde de Conil, Antonio Roldán, presidieron ayer el acto de recepción de la restaurada Fuente Nueva y los antiguos lavaderos ubicados en el Carril de La Fuente. Una iniciativa enmarcada en el convenio de desarrollo de Conil como municipio turístico, dentro de un amplio proyecto de recuperación y puesta en valor de fuentes tradicionales y lavaderos que ha supuesto una inversión de 108.824 euros y que ha ejecutado la empresa conileña Francisco Jiménez. El proyecto ha permitido recuperar un rincón ligado a la historia de la localidad ampliando el recinto y mejorándolo con la incorporación de elementos antiguos y decorativos. La cal, la piedra, el alicatado y la solería se reúnen en torno al agua, principal protagonista del conjunto.

El alcalde se mostró satisfecho con el resultado que "ha permitido recuperar el espíritu de la época de forma muy conseguida. El siguiente proyecto afectará a la conocida como Fuente Vieja". Por su parte el delegado de turismo también celebró "que las ayudas derivadas de la declaración de municipio turístico sean así de bien aprovechadas, especialmente las ligadas a la cultura del agua, sitios atractivos que sirven como reclamo turístico."

Con las obras se independiza el muro como origen de las aguas, adosando al mismo un ancho muro de piedras, que evoca un antiguo resto de edificación, acabándose su remate superior a modo de ruina, tratándose de conseguir de este modo el efecto de que el agua mana de éste último. Las obras también se han ejecutado en una edificación antigua existente y conocida por los mayores como Las Pilas, y a la que acudían en su día la mayoría de las mujeres del barrio de pescadores a lavar la ropa. Para incorporar esta edificación e integrarla en la actuación se ha prolongado el muro de piedra previsto hasta su interior y se ahuecaron sus fachadas laterales mediante un juego de arcadas. Tras desmontar el techo existente que ha sido sustituido por una pérgola al aire libre, consiguiendo una casi transparencia total del edificio que permite el disfrute visual de su interior.

En el muro de piedra se han incorporado tres fuentes de distinto tamaño, dos al exterior del edificio. En el interior de las antiguas Pilas y como unificación de todo el frente se continua el muro de piedra en el que se coloca la tercera y última fuente, de la que mana el agua lentamente y que discurre a nivel de suelo, conducida por pequeños canales, a modo de riachuelo, hasta una gran base ubicada en el centro del edificio, base revestida en su totalidad de cerámica artesana en la que se apoyará un grupo de tinajas antiguas que se convertirán en fuentes con chorro vertical.

Como remate se han incluido zonas ajardinadas y macizos de arbustos repartidos, argollas antiguas de amarre de bestias y diversas palomas de bronce a tamaño natural repartidas a lo largo del conjunto.

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