José Manuel Pascual Sánchez-Gijón. Gerente de José Manuel Pascual S.A.

"Esperábamos que fuera difícil, como con todo, pero la oposición ha sido frontal"

  • En este tiempo se ha mantenido en un segundo plano público, pero ahora Pascual sale a escena doblando su apuesta al solicitar Medicina. Seguirá peleando por la Facultad y esta vez no concibe un no por respuesta

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Ha dejado a un lado su profesión de traumatólogo para llevar las riendas de Pascual, la principal empresa sanitaria andaluza. Ahora, la universidad que le dio el título, le ha quitado la posibilidad de impartir la docencia médica a través de una Escuela de Enfermería en Villamartín. José Manuel Pascual Sánchez-Gijón, crítico desde la cautela, quiere dejar a un lado la polémica y afronta "con ilusión" la nueva propuesta de Medicina.

-El proyecto arranca en 2008. ¿Cómo ha sido el proceso hasta la solicitud de la adscripción a la UCA? ¿Por qué no hasta ahora?

-En este tiempo teníamos que hacer realidad el proyecto, construir el centro, que ha sido complicado, y decidir en qué momento iba a estar preparado para funcionar. Por eso hasta ahora no podíamos pedir la adscripción de la Escuela, con la garantía de que tenemos profesores y doctores que pueden formar y ejercer de tutores. Estamos en el siglo XXI y para escuchar una clase magistral de Cajal no hace falta ir a Madrid, la podemos escuchar desde aquí y en el mundo entero, por eso lo importante es tener a personal docente capaz de sentarse con cada alumno para explicar las dudas y de dar una formación práctica. Ése es el cambio que tenemos que adoptar y eso es Bolonia. El problema es que la universidad está de espaldas a la sociedad y a las empresas. El rector sigue anclado en el modelo de la Universidad de Salamanca del siglo XVIII y su pelea es por tener más edificios.

-¿Esperaba esta dificultad cuando presentó el proyecto?

-Sí porque ha sido así con todo lo hemos emprendido, pero en este caso la oposición ha sido frontal. Los hospitales de Sanlúcar y Villamartín también se convirtieron en una guerra permanente pese a que se llevaban reclamando veinte años y la Administración no hacía nada. Primero hay que invertir, arriesgar y luego empieza el procedimiento de concertación, de ahí que una empresa de Sevilla desistiera de construir el de Sanlúcar. Y con la Universidad, contábamos con ello porque la Universidad es endogámica y, como en otros sectores, ante la llegada de algo nuevo se crea un caparazón para protegerse, se cierra, impida que entre nadie y se olvida de Bolonia.

-¿Por qué han tomado la decisión de intentarlo ahora con el Grado de Medicina?

-Hemos visto que el problema está en Enfermería, hay intereses, seríamos una competencia y Medicina, en cambio, puede ser una solución favorable para todo el mundo. Además, hay déficit, la UCA tiene que reducir sus plazas a 140 y hay una previsión de incremento de la demanda. No se planteó al principio porque nos pareció lógico empezar con Enfermería y evolucionar hacia el grado superior en Ciencias de la Salud. Tenemos suficientes centros, personal y equipamientos para responder también a Medicina y hacerlo sin renunciar a Enfermería. Y si el rector acepta la propuesta se acabarían los problemas, que aquí nadie quiere, ni nosotros, ni el alcalde de Villamartín ni el presidente de Diputación, Francisco González Cabaña.

-¿Es un riesgo mayor?

-No. Es una ilusión mayor formar al estamento médico superior y trae más recursos a la Sierra porque atrae gente de más recursos, se asiente gente con más poder adquisitivo y durante más tiempo. Una oferta académica así crea un movimiento económico muy importante en la zona, aunque luego los médicos emigran adonde hay trabajo.

-¿Se plantea abandonar el proyecto si la UCA rechaza también Medicina?

-No, no. Hoy en día, la universidad es europea y la adscripción se puede hacer con cualquier universidad reconocida.

-¿Pero el valor, el prestigio del título puede variar según cuál sea la Universidad de referencia?

-En Medicina es absolutamente igual. Lo importante es el conocimiento y al cabo de unos años, se evalúa, los alumnos hacen el MIR y entonces se analizará la calidad de la formación. Y ésa es nuestra aspiración: que nuestros alumnos, por su cualificación, estén en los primeros puestos del ránking para elegir especialidad. Alguien puede haberse formado en Harvard y estar menos cualificado que uno de Villamartín. Eso no importa hoy en día. Un cabrero que está en lo alto de una montaña puede ser el más inteligente, lo que ocurre es que hasta ahora no ha podido demostrarlo y su capacidad puede ser enorme.

-¿Qué opina del recelo expresado por organizaciones como IU por la posibilidad de que la Facultad se convierta en una "fuente de obra de mano barata" para sus centros?

-Eso es una locura. El personal no se puede sustituir y dejar a estudiantes, entre otras razones porque la Consejería de Salud hace un seguimiento y, según la Agencia de Calidad, tienes que tener una plantilla. Es absurdo, eso son ideas de empresarios explotadores y no es nuestro caso. Lo que sí hay que tener claro es que es muy importante la formación práctica porque, hoy en día, los alumnos de Medicina pasan varios años en la universidad para que les den un título, pero se forman realmente en los hospitales, donde ya van a partir del segundo curso.

-¿Qué le ha parecido la airada reacción del alcalde de Villamartín, que incluso ha llegado a abrir una brecha con el PSOE?

-Se ha dado cuenta de que lo que está en juego es el desarrollo de su localidad y nadie le escucha. Es un político más a la americana, que responde por su zona, se debe a sus votantes. Lo veo como un acto de honradez política y creo que aunque sea un mismo partido, puede haber opiniones distintas. A lo mejor, lo que ocurrió es que el PSOE no acordó una postura clara como partido sobre este asunto, de ahí que mientras el secretario general en Cádiz y el alcalde lo apoyan, se hayan dado votos en contra en el consejo social. De ahí, entiendo que el vicepresidente de Diputación, Federico Pérez Peralta, intentara parar la votación porque no habían tomado una decisión sobre el proyecto.

-Hablando de la votación del Consejo Social de la UCA (14 en contra, seis a favor y una abstención). ¿Qué concluye de esta mayoría desfavorable?

-Que sus miembros no estaban bien informados por parte del rector, pero entiendo que si formas parte de un órgano tan importante como éste, al menos tendré que tener un conocimiento real de la propuesta y de lo que ha hecho y firmado mi universidad anteriormente, porque, por ejemplo, el argumento de la demanda lo había utilizado la UCA para aprobar la conversión de Enfermería en Grado y luego se nos ha rechazado.

-Su relación con la Junta es estrecha debido a los hospitales. ¿Han intentado un contacto directo con la Administración?

-Hemos informado al consejero de Economía, Innovación y Ciencia sobre la solicitud de adscripción con una Universidad portuguesa pero nada más. Esto no es una cuestión de despachos.

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