La Policía encuentra el cuchillo del presunto parricidio de Sanlúcar

  • El hijo del fallecido lo tiró a la basura y los agentes tuvieron que rebuscar en 33 toneladas de residuos hasta dar con la bolsa con el arma, con su ropa ensangrentada y unos guantes de látex

La Policía Nacional ha encontrado en la basura el cuchillo de cocina con el que Antonio Núñez Castro, de 18 años, presuntamente atacó a su padre, Antonio Núñez, de 43 años, causándole la muerte el pasado lunes en la casa familiar de la calle Cruz del Monaguillo de Sanlúcar de Barrameda. Según la autopsia el joven asestó 15 puñaladas, algunas de ellas mortales de necesidad, a su progenitor, alcanzándole en pecho, espalda y manos, cuando intentó defenderse.

Conforme pasan los días se van conociendo más detalles y todo hace sospechar a la Policía del móvil económico. Al joven le gustaba vivir bien. Viajes a Sevilla, cenas en restaurantes, ropa, gastos con amigos, buena vida a cambio de nada, porque ni trabajaba ni estudiaba. Según han confirmado fuentes policiales, el presunto parricida había realizado varias operaciones económicas, sin consentimiento del padre e incluso usando su nombre para abrir cuentas bancarias, que le habían reportado una importante deuda.

El ambiente crispado por esta situación, habría sido decisivo para culminar con el homicidio, centrándose la investigación ahora en determinar el modo en que se inició la agresión, al considerar los investigadores poco verosímil la primera versión aportada por el detenido, que manifestó que la muerte se produjo en el contexto de una pelea iniciada por la víctima, ya que el fallecido no presentaba ni una sola herida o contusión que indique señales de lucha en el lugar de los hechos. Además, la Policía no sólo ha recuperado el arma con el que presuntamente se cometió el crimen sino también unos guantes de látex ensangrentados, lo que apuntan a una preparación previa de la agresión.

La investigación comenzó el pasado día 13 cuando el hijo del fallecido, de 18 años, se personó en la Comisaría de Policía de Sanlúcar manifestando que minutos antes, al regresar a su domicilio, había descubierto a su padre tendido en el pasillo de entrada de su domicilio en un gran charco de sangre y con varias heridas en su espalda, creyendo que estaba muerto.

Una vez en el lugar de los hechos, los agentes de la Policía Nacional comprobaron la veracidad de los hechos relatados, procediendo a realizar una inspección técnico policial de lugar una vez se personó el Juez de Guardia. Los agentes pudieron comprobar que el crimen se había ejecutado con una "gran violencia", ya que la víctima presentaba numerosas heridas de arma blanca en pecho, espalda y cabeza, siendo perseguido, al parecer, por su atacante desde el salón del domicilio, donde aparentemente se inició el ataque, hasta caer finalmente muerto en las proximidades de la puerta de acceso a la vivienda.

A partir de ahí, los agentes tomaron declaración al hijo, que tras, supuestamente, encontrar muerto a su padre no tuvo una primera reacción de llamar a los servicios de emergencia o familiares ni requiriendo ayuda vecinal, sino que optó por ir a Comisaría.

Al día siguiente de los hechos, los agentes realizaron una nueva inspección ocular del lugar del crimen, tomando declaración al hijo para corroborar los aspectos más confusos de su declaración sobre la versión de los hechos, obteniendo una serie de indicios que apuntaban a que el hijo nunca abandonó el domicilio familiar. Así, tras una nueva declaración, terminó por reconocerse como autor del crimen.

Por otra parte, los investigadores, a través de la visualización de varias de las cámaras de seguridad de las zonas próximas al domicilio donde ocurrieron los hechos, pudieron comprobar que el detenido salió de su domicilio en dirección a comisaría con un paso calmado y portando en una de sus manos una bolsa de color gris.

Ante la sospecha de que pudiera tratarse de una bolsa donde pudiera estar el arma usada y que fuera arrojada a algún contenedor de basura, los agentes requirieron al servicio de basura del Ayuntamiento salvaguardar todos los residuos urbanos recogidos esa noche, deteniendo su tratamiento de reciclado.

Así, al día siguiente se transportaron más de 33.000 kilos de basura almacenados en la planta de tratamiento de Sanlúcar a una explanada situada en el centro de tratamiento de la empresa Bioreciclaje de Medina Sidonia, donde se desplazaron los agentes y, tras varias horas de búsqueda, hallaron la bolsa, en cuyo interior se encontró un cuchillo de cocina, la ropa que testigos previamente habían descrito como que portaba el detenido por la mañana, unos calcetines y unos guantes de látex, todos con manchas de sangre.

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