"Empezamos con cuatro federaciones y ahora somos 142"

  • La patronal gaditana ha aglutinado en treinta años a la mitad del empresariado de la provincia y quiere aumentar su autonomía financiera con más socios y servicios

No sería pretencioso decir que Javier Sánchez Rojas (Jerez, 1962) es el mejor conocedor de la patronal de Cádiz. El teniente general de una confederación de empresarios que en tres décadas de historia ha crecido tanto en cantidad como en calidad: la expansión territorial es plena a lo largo y ancho de la provincia y la oferta de servicios a asociados ha supuesto un gran salto de calidad en la que, hoy por hoy, es una de las pocas organizaciones de Cádiz no con vocación, sino con verdadera identidad y expresión provincial.

-1978-2008. ¿Cuánto ha cambiado la provincia y cuánto la CEC?

-Buff..., Mucho, la provincia en conexiones, población, tejido social y también empresarial. Y respecto a la Confederación, fue creada en mayor de 1978 por un grupo de personas representando a cuatro sectores, metal, hostelería, comercio-textil y construcción. Fue el paso lógico de la dictadura a la democracia con la libertad de asociación, y en muchos casos se trataba de gremios procedentes del sindicato vertical.

-Arrancó con cuatro federaciones. ¿A cuántas empresas y trabajadores aglutina y representa ahora?

-De cuatro hemos pasado a 142. De estar de prestado en varias federaciones y un despacho profesional de la familia Alcina pasamos a una sede de alquiler de 38 metros cuadrados y ahora tenemos 3.000 m2 en el nuevo edificio de la avenida Marconi de Cádiz. Empezó con un trabajador y ahora somos cuarenta y representamos a unas 17.000 ó 18.000 empresas, según el último cálculo. Es un índice de afiliación bastante bueno: la mitad de las 35.000 ó 40.000 sociedades que hay en la provincia descontando la duplicidad que se da con los autónomos. Es un nivel de implantación similar al de otras provincias.

-Igualmente clave está siendo el desarrollo territorial. ¿Hasta dónde llega la confederación?

-Tenemos doce centros: Cádiz, Jerez, Algeciras, La Línea, Medina, Chiclana, Arcos, Barbate, Sanlúcar, Prado del Rey y Olvera. Este año inauguraremos además los nuevos edificios de Cádiz y Jerez.

-Desde su nacimiento ha habido cuatro presidentes con dos mandatos cada uno. ¿Qué ha aportado cada uno a la patronal?

-José Luis Kutz Muñagorri fue el impulsor, el creador de Horeca y de la Confederación. Un navarro afincado en Cádiz que aún mantiene su familia aquí. En 1984 entra Florencio Molinero en un momento muy delicado por el asesinato del presidente sevillano, Rafael Padura, de sólo 37 años, a manos de los Grapo. Fue él quien confió en mí y, como anécdota, en una de las reuniones un empresario gaditano le preguntó que porqué se había fijado en uno de Jerez. Ésa es la diferencia de mentalidad; ahora hay dos concejales de Cádiz que son de Jerez. Santiago Cobo, el tercero, puso mucho acento en profesionalizar la organización y consiguió una integración muy importante en general y una histórica, la del comercio, que estaba muy dividido. Fue la época de crecimiento, también a nivel territorial porque es cuando comienzan a construirse las delegaciones de Jerez y del Campo de Gibraltar. Es una persona con un magnífico talante y una de las cabezas mejor amuebladas de la provincia. Lo mismo que Miguel, que representa la consolidación y la continuación de la expansión. Es una gran persona, con enorme capacidad de sumar y con él estamos por primera vez en cabeza de la CEA. No somos del todo conscientes de que es uno de los grandes activos de esta provincia y un incansable cocinero de sus intereses en las cocinas donde debe defenderla.

-Miguel González lleva dos años y el segundo expira en 2009. ¿Seguirá el camino de sus predecesores o romperá la tendencia de abandonar la presidencia tras un par de mandatos?

-Con la selección española estoy seguro de que romperemos la tendencia de irnos en cuartos pero en la CEC no lo sé. Es una decisión personal y no toca hablar ahora de ello. Miguel tiene el respaldo unánime de todas las organizaciones.

-En caso de un relevo, ¿quién mejor que su mano derecha?

-No me lo he planteado nunca. Después de estar un paso por detrás suyo durante siete años, me pidió que diera un paso adelante con la vicepresidencia ejecutiva y ahora estoy también a su lado.

-Nació como órgano de comunión y representación y ha evolucionado tanto hacia el exterior como hacia el interior con nuevos servicios. ¿Cuáles son?

-Es uno de los asuntos estratégicos. Prestamos servicios de todo tipo, desde asesoramiento jurídico a planes de calidad y prevención de riesgos, nuevas tecnologías, medio ambiente... esos menos conocidos porque los laborales los tenemos ya metidos en vena. Tenemos 400 cosas en marcha pero si una empresa nos pide una más haremos lo que sea por atender esa 401.

-En España hay patronales de todo tipo: más o menos fuertes, con mayor o menor autonomía financiera... ¿Cuál es la situación de la CEC y cuál su futuro ante el nuevo escenario sin fondos europeos?

-Tenemos un presupuesto ordinario de 1.250.000 euros, el 60% procedente de cuotas y el resto de convenios, patrocinios, representación en comisiones... Nuestro objetivo es seguir creciendo y hacerlo con financiación privada, por ejemplo, aunando nuevos sectores como la peluquería o la floristería. Hace tiempo que empezamos a prepararnos para tener más autonomía. Hace años la proporción de financiación era inversa y vimos que teníamos que patrimonializarnos y empezamos a suscribir convenios con los que generar valor añadido, como operaciones de suministro de gasóleo, salud privada... Queremos demostrar al empresario que dentro se está más calentito que fuera. Estamos preparando un nuevo plan estratégico que, creo, finalizaremos este año para ver qué queremos ser de mayores.

-Son muy críticos con la escasa cultura emprendedora de Cádiz. Démosle la vuelta. ¿Qué imagen cree que tiene la población gaditana de su empresariado?

-Creo que hemos evolucionado mucho... y algo hemos tenido que ver nosotros. Del puro y la chistera del pequeño y mediano empresario hemos pasado a uno apegado al terreno, sin intención deslocalizadora, dispuesto a pertrecharse frente a las dificultades, a luchar y empeñado en crear empleo. Pero, sobre todo, uno de nuestros grandes afanes es mejora nuestra imagen fuera, contar que aquí se hacen muchas cosas y muy buenas. Sin ir más lejos, este año es en el que hemos recibido más distinciones empresariales. Eso hay que contarlo también.

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