Ecologistas culpa de la turbidez del río a las malas prácticas agrarias

  • El colectivo advierte que la solución del desembalse dada por la Junta puede agotar los embalses y el Ayuntamiento pide medidas para evitar más episodios

"Sí hay contaminación de tipo físico en el Bajo del Guadalquivir". Así lo ha afirmado Ecologistas en Acción, tras examinar los informes científicos que han sido presentados en el Ayuntamiento de Sanlúcar. Informes de los que desde la Comisión Científica del Plan Doñana 2005 y la delegación provincial de Medio Ambiente se hacía hace unos días una lectura optimista, restando importancia al problema de la turbidez de las aguas, pero que han hecho lanzar la voz de alarma a los conservacionistas. Y es que el colectivo indica que de estos estudios "se desprende que las aproximadamente 100.000 toneladas de barro que enturbian las aguas del Bajo del Guadalquivir desde diciembre, proceden de la erosión de los suelos de la Cuenca alta arrastrados por el agua de lluvia".

A juicio de Ecologistas, "se está perdiendo de forma irreversible un recurso no renovable: decenas de miles de toneladas de suelos, y como consecuencia se está produciendo una alteración más que notable de las condiciones del Bajo del Guadalquivir que pueden estar ocasionando efectos negativos sobre el ecosistema del río". El colectivo discrepa de que la situación se deba a un fenómeno natural, como se ha argumentado desde la Junta, ya que denuncian que "puede ser resultado de las malas prácticas agrarias que se dan en gran parte la Cuenca hidrográfica del Guadalquivir (con los cultivos de olivar en pendiente como principal exponente), y al incumplimiento sistemático de los caudales ecológicos en la presa de Alcalá del Río".

Así las cosas, Ecologistas critica que la solución que se ofrece es el desembalse de 50 hectómetros cúbicos desde la presa de Alcalá del Río durante mayo. Esta medida tiene el fin de hacer retroceder el llamado tapón salino hacia la desembocadura en Sanlúcar y permitir el riego de 18.000 hectáreas de arrozal con aporte de otros 150 hectómetros más. El problema estriba, indica el colectivo, "que los riegos se hacen incumpliendo el Plan de Sequía de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, ya que este año los embalses de la cuenca están en situación de emergencia (al 31,7 % de su capacidad) y no permitirían el riego del arrozal". " De llevarse a cabo el desembalse, en los próximos meses, varios embalses pueden quedar prácticamente secos", alerta Ecologistas, que pide que se respete el plan de sequía y se cumplan los caudales ecológicos del Guadalquivir.

Desde el Ayuntamiento de Sanlúcar, por su parte, han reiterado que, tal como se informó al Consejo de Medio Ambiente, la turbidez del Guadalquivir se debe a un episodio en el que la confluencia de varios factores -un largo periodo de sequía, lluvias torrenciales de noviembre, grandes mareas y fuertes corrientes- "han provocado que los sedimentos permanezcan resuspendidos y no hayan salido a mar abierto, alterando el aspecto de las aguas".

Agregaron que "los grupos ecologistas mostraron su preocupación por el estado de las aguas, que será incluida en la resolución adoptada por consenso, que será trasladada a las administraciones para que adopten las medidas necesarias para evitar que se produzcan nuevos episodios como éste".

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