Desaparición con final feliz

  • La mujer británica de la que no había rastro desde el martes fue localizada ayer en El Gastor. Un golpe en la cadera sufrido cuando salió a caminar le impidió moverse

La desaparición de Rhoda Marie Bremner, la mujer británica de 53 años de la que no había rastro desde que saliera a caminar por los alrededores de El Gastor el pasado martes, ha tenido un final feliz. Sobre las ocho y media de la tarde de ayer, miembros del dispositivo de búsqueda la encontraron en un cortijo abandonado, cerca del Dolmen de El Charcón. Había logrado llegar hasta allí después de haber estado tres días sin poder moverse junto a unos arbustos por un golpe que se dio en la cadera.

Según informaron desde el Instituto Armado, Rhoda Marie fue trasladada hasta el centro de salud del pueblo, aunque en principio sólo presentaba ese golpe en la cadera, sin fractura, y los síntomas de deshidratación propios de haber estado tres jornadas sin llevarse nada a la boca. La dosificación que al parecer la mujer hizo de su botella de agua le hizo aguantar tantas horas.

La zona donde por fin se encontró a la mujer había sido ya rastreada por el dispositivo de búsqueda formado por cientos de vecinos, un helicóptero, dos perros adiestrados y agentes de la Guardia Civil y del Seprona, según relató el alcalde accidental de El Gastor, José Luis Menacho. La propia Rhoda Marie dijo que había escuchado al helicóptero que la buscaba pero la caída que sufrió en el Tajo Algarín no le había permitido levantarse hasta ayer, cuando tuvo un poco más de fuerza. Tampoco portaba su teléfono móvil.

Los vecinos de esta pequeña localidad enclavada en la Sierra, de unos 2.000 habitantes, se habían movilizado para colaborar en el dispositivo de búsqueda que mantenía abierto la Benemérita para encontrar a esta residente inglesa afincada, junto a su marido, desde hace más de cuatro años en el pueblo.

Desde hace tres días, policías locales y lugareños han peinado mañana y tarde prácticamente todo el término municipal. Más de un centenar de vecinos han rastreado cimas, barrancos y pequeñas cuevas de una localidad coronada por montes cuajados de pinos y olivares. La propia Guardia Civil complementó ayer su investigación acompañada de perros adiestrados en la búsqueda de personas y con el refuerzo de otros 50 parroquianos.

El rastro de esta mujer se perdió la mañana del martes cuando salió a caminar. Al parecer, Marie, como la conocen sus convecinos, salió a pasear sobre las siete de la mañana desde su domicilio en la calle Las Pitas tras comunicarle a su esposo que marchaba hacia la piscina municipal, que dista poco más de un kilómetro y medio del núcleo rural. Vestía en esos momentos un pantalón corto y una camiseta y portaba una pequeña botella de agua, que le ha servido para mantenerse, y un bastón especial para las marchas.

La mayoría de los conocidos apuntaban ayer en El Gastor a que el matrimonio tiene una relación normal y está integrado en la vida del pueblo, que estaba muy afectado por su desaparición.

Rafael Lobato, que vive pared con pared, narraba los momentos angustiosos que vivía el compañero de la desaparecida. "Sale a buscarla solo, pese a que el dispositivo descansa en las horas de más calor", comentaba. Hasta El Gastor ya habían llegado una hermana de Marie y estaba prevista la llegada de más familiares. Afortunadamente será para abrazarla.

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