Derriban los soportales de una casa protegida en Ribera del Río

  • La acera del edificio ha permanecido varios años vallada para conservar los arcos originales y la crujía principal

La antigua casa marinera que hubo en la esquina de las calles Chanca con Ribera del Río ya no podrá mostrar sus clásicos soportales a los visitantes que accedan a la ciudad por esta entrada de El Puerto. Los arcos originales de la casa han sido demolidos en su totalidad para comenzar una obra totalmente nueva, sin el 'estorbo' que al parecer suponían estos singulares elementos del patrimonio histórico local. Los soportales, tan representativos del carácter marinero de la localidad portuense, junto con la fachada principal del edificio, eran lo único que quedaba en pie de esta casa de ribera, después de una demolición parcial realizada hace algo más de tres años, en la que se derribó la fachada lateral, la de la calle Chanca.

Durante años, los cuatro hermosos arcos de piedra, con sus zócalos, pilastras y cornisa, han permanecido firmemente apuntalados para su posterior incorporación al nuevo edificio una vez que se iniciara su construcción.

Pero la piqueta no ha sido tan paciente como los sufridos peatones que se veían obligados a echarse a la calzada cada vez que transitaban por este lugar, debido a las vallas que impedían el paso, sustituidas ahora por una tupida lona de color verde. Todo un ejemplo de civismo ciudadano que sin embargo no ha tenido su justa compensación en la conservación de estos elementos arquitectónicos para mayor embellecimiento de esta entrada a la ciudad, paralela al río Guadalete y al parque Calderón.

El derribo de los antiguos soportales viene a unirse a otras demoliciones que en estos últimos meses están afectando a elementos irreemplazables del patrimonio local, como es el caso de una hornacina religiosa que existía en la calle Jesús Cautivo.

En este caso concreto, el inmueble en cuestión está incluido en el Catálogo del nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) con un nivel de 'Proteccion Ambiental', lo que implica que queda prohibida la "demolición total" del edificio, obligando además la normativa a conservar los soportales y a la "reconstrucción completa de la primera crujía a Ribera del Río". De hecho, toda la primera crujía se conservó hasta hace aproximadamente un año, cuando fue demolido el muro de contrafachada, completándose el derribo hace sólo quince días, conforme avanzaba la construcción del edificio tras una lona que impide ver la evolución de las obras.

Todo parece indicar que en un primer momento la Delegación Provincial de Cultura de la Junta de Andalucía obligó a mantener en pie la fachada principal y los clásicos soportales, en virtud de un informe urbanístico del año 2003, que pone de relieve la singularidad de dichos elementos del edificio, "que se encuentra emplazado dentro de la delimitación legal del Conjunto Histórico Artístico Bien de Interés Cultural", tal como señala el documento.

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