Crece la preocupación entre familiares y Policía ante la falta de nuevas llamadas

  • Desde que el martes pidieron un rescate millonario, no ha habido más contactos "serios"· "Se han equivocado. Es un trabajador con un préstamo de cojones", dice el hermano

"La cosa sigue igual. No hemos recibido más llamadas". José Manuel Ávila Tirado, hermano de Rafael, el empresario de Sanlúcar desaparecido desde la noche del pasado lunes, intenta mostrarse tranquilo, aunque las ojeras le delatan.

Pese al "calvario" que asegura que está sufriendo él y toda la familia, recibe con gran amabilidad a este diario a primeras horas de la mañana de ayer, en casa de su padre.

Y desvela que, desde la llamada telefónica que se registró el pasado martes por la mañana, cuando se reclamó un rescate millonario, la familia no ha vuelto a tener contactos "serios". "Sí ha habido otra llamada, pero de alguien con ganas de aprovecharse de estas circunstancias", se queja con amargura.

Y es esta falta de noticias, la ausencia de contactos que puedan arrojar luz sobre el paradero del empresario sanluqueño, la que tiene en jaque a la familia y a la Policía Nacional.

El Juzgado de Instrucción de Sanlúcar al cargo del caso y la Policía Nacional están llevando con enorme discreción el asunto, como es lógico en estos casos. Al cierre de esta edición, 72 horas después de desaparecer el empresario, se mantenían abiertas todas las líneas de investigación. Aunque la ausencia de noticias hacía tambalearse alguna de las hipótesis iniciales, que apuntaban hacia una retención de pocas horas, en la línea de lo que se conoce como secuestro exprés.

Desde la familia, sin embargo, todavía se resisten a creer que Rafael Ávila Tirado haya podido ser secuestrado. Consideran que no reúne el perfil normal en estos casos dado que afirman que la familia no dispone de elevados recursos económicos. "Tenemos negocios pero una cosa moderada. Aquí no hay ningún imperio", se apresura a dejar claro José Manuel.

"Si es verdad que han retenido a mi hermano, se han equivocado. Es un trabajador con un préstamo de cojones", agrega el portavoz de la familia.

José Manuel desmiente que la familia o su hermano posean la fortuna que podría creerse a la luz del abultado listado de sociedades con las que están vinculados según el registro mercantil. Así, según asegura, Rafael únicamente es concesionario de dos gasolineras en Sanlúcar (de la compañía BP) y dueño a medias con un socio de la asesoría fiscal y contable Fisconta. "Hace dos años que nos desvinculamos de Avisur (una inmobiliaria) y hay un 25% de una bodega, Argüeso, pero con un préstamo. Nada más".

"Nadie está demostrando que tiene a mi hermano", agregaría José Manuel, quien no obstante sí aclara que no se baraja la implicación de redes internacionales en la extraña desaparición. "Grupos de fuera no hay", apostilla.

En Fisconta, la asesoría de Rafael donde se recibió la llamada en la que se reclamó un rescate millonario, ayer por la mañana ninguno de los empleados quisieron hacer declaraciones. De allí salió el lunes por la noche, después de trabajar, Rafael, pero no llegó a su casa. Al día siguiente, su padre denunciaba su desaparición en la Comisaría de Sanlúcar.

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