Condenado a seis años por secuestrar y agredir sexualmente a su ex pareja

  • La Audiencia ve "categórico, persistente y convincente" el relato de la denunciante

La Audiencia Provincial de Cádiz ha condenado a penas que suman seis años y dos meses de prisión a un vecino de Sanlúcar porque considera probado que agredió sexualmente y detuvo ilegalmente a su ex pareja en mayo de 2006, unos tres meses después de que rompiesen la convivencia y la relación que habían mantenido durante unos seis años. El tribunal estima que el procesado también cometió un delito de amenazas leves y otro de lesiones leves.

La sentencia de la Sección Tercera, que juzgó el caso el pasado enero, estima que el relato sobre los hechos realizado por la denunciante resulta "categórico, persistente, expresivo y convincente". El tribunal cree, pues, a la mujer cuando explica que su ex pareja la sujetó en su domicilio, la ató, intentó amordazarla y conducirla por la fuerza hacia un dormitorio. La agresión sexual que el tribunal da por probada se produjo en una fecha anterior a la de la detención ilegal, también en el domicilio que ambos habían compartido en Sanlúcar y que pertenecía al procesado.

La sentencia relata que desde que se produjo la ruptura de la relación sentimental, la denunciante permitió el acceso del procesado a la vivienda para que pudiese comunicarse libremente con el hijo de ambos, de corta edad. Y agrega que como el acusado no aceptaba desde un principio la separación, aprovechaba las ocasiones en que se encontraban para presionar a su ex pareja y pedirle que reanudasen la relación. Al tiempo, señala la resolución, intentaba controlar los movimientos de ella, bien siguiéndola, bien esperándola en la puerta de la casa a que regresara.

Sobre el episodio de la detención ilegal, la sentencia indica que el procesado le ató las manos a la espalda a la denunciante con una brida de plástico y que también usó dos pañuelos de tela anudados por los extremos. Ese día, la mujer llegó a temer por su vida y decidió fingir y decirle al procesado que aceptaba reanudar la relación, relata el tribunal, de modo que consiguió salir con él a la calle y entonces trató de huir. El acusado, añade, se lo impidió y cuando la arrastraba hacia la casa, ella gritó, pidió auxilio y fue ayudada por un hombre que pasaba por la zona en su coche y se detuvo y avisó a la Policía.

La sentencia considera que no hay datos que permitan afirmar que el procesado se hallase con sus facultades perturbadas. Antes de ser detenido, argumenta, tuvo tiempo de desanudar los pañuelos y guardarlos perfectamente doblados en el bolsillo.

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