asistencia sanitaria | las contrataciones, a debate

La Bolsa o la vida real

  • Responsables de unidades hospitalarias de Cádiz cuestionan el sistema actual de contratación en el SASl Admiten la legalidad de la Bolsa, pero reclaman más flexibilidad a la hora de perfilar las competenciasl La mayoría resalta la necesidad de que la especialización y la experiencia cuenten más

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De seguir con los actuales usos, "el mayor problema para la seguridad asistencial sanitaria será la forma de contratar del SAS". Esta alarmante afirmación la hacía hace unos días en una tribuna libre en este periódico el doctor Ricardo Noval, jefe de la unidad de Anestesia del Hospital de San Carlos. Su carta abierta, con inusual exposición de nombre y apellidos, respondía a una personal defensa del anterior director gerente del Hospital Puerta del Mar, Rafael Pereiro, investigado por prevaricación, precisamente por las supuestas contrataciones irregulares de decenas de facultativos en el centro. En este proceso investigado los responsables se habrían saltado el cauce normal de acceso a plazas públicas: la bolsa de contratación.

Las manifestaciones del doctor Noval llevan la polémica a su extremo, prácticamente proponen que se elimine el actual sistema de bolsa, y llegan a la conclusión de que su postura es la generalizada entre los responsables de unidad. Es una conclusión que quizá dista mucho de ser la real pero que indudablemente tienen la virtud de sacar a la luz un debate que está vivo desde hace mucho en el mundo sanitario a esos niveles de responsabilidad. Este periódico ha querido preguntar sobre esto a profesionales, sindicalistas y administración andaluza.

En su escrito, y poniéndose al lado del ex gerente, Noval aboga por el fichaje directo de profesionales de enfermería y medicina por parte de los responsables de unidad, propuesta que va en contra de todas las normas consensuadas en las mesas sectoriales. Es más, el anestesista afirma que son los propios directores de unidad los que "les suplicamos (a los directivos de hospitales) todos los días que nos saquen plazas por perfil", y achaca que no se haya cambiado el actual sistema a una connivencia entre el SAS y los sindicatos, merced a la cual ambas partes ganarían, la primera en 'paz social' y la otra en poder, control e incluso financiación a través de los cursos de formación.

En el plano oficial lo que está en juego es la salud y seguridad de los pacientes de los hospitales públicos, que se garantizan por el cumplimiento de las normas. En el plano práctico, en la vida real son muchas más cosas las que se dirimen. En el plano real, los intereses se cruzan como un intercambio de disparos que sobrevuelan a los pacientes, aparentemente sin tocarlos pero con unas consecuencias que sin duda afectan a su atención.

Lo que originó este debate fue un hecho real: la denuncia de los sindicatos CGT y Autonomía Obrera sobre prácticas de contratación irregular en el Puerta del Mar, consistentes básicamente en la llamada de profesionales de manera directa, saltándose la preceptiva bolsa de contratación en la que entran todos los que optan a esos contratos. Noval niega que a eso se le pueda llamar "enchufismo", y afirma que la única forma de conseguir los objetivos y resultados exigidos por la gerencia de los hospitales es que los directores de unidad puedan formar sus equipos, con gente que conozcan y con experiencia acreditada.

En conversación posterior, el médico confiesa que la palabra equipo es su "obsesión", y amplía este concepto no sólo a médicos enfermeras o auxiliares, sino a administrativos, secretarias, celadores e incluso limpiadoras, sobre los que le gustaría tener poder de contratación. Su postura es apoyada, aunque con muchos matices, por otros responsables de unidad del hospital universitario, que sobre todo abogan porque la Bolsa de Contratación pudiera dividirse por especialidades y subespecialidades, principalmente en Enfermería, de manera que, según uno de estos profesionales, "no se pueda poner en quirófano a una persona que nunca ha estado en un quirófano, porque necesita un mínimo de entrenamiento".

Naturalmente, en un mundo ideal, los jefes de servicio siempre mirarían por la profesionalidad y la capacitación, y no se dejarían llevar por el tan denunciado enchufismo. Pero la realidad no suele ser tan perfecta, y las últimas actuaciones policiales lo señalan. Por eso, otro de los responsables médicos consultados del Puerta del Mar lleva la contraria al doctor Noval, afirmando con contundencia que "la Bolsa es la forma más ecuánime, la más justa, de contratar a profesionales, está funcionando desde hace muchos años, está actualizada y con una puntuación bien establecida para la mayoría de los puestos asistenciales y administrativos. Estamos hablando de sanidad pública, y el acceso debe hacerse con arreglo a unas normas que garanticen la transparencia".

Pero este mismo profesional reconoce que el sistema debería ser más flexible para aquellos puestos "que precisan de unas determinadas competencias y requieren perfiles determinados". Pero la posibilidad de esas convocatorias siempre existe. "Es el caso de la creación de nuevas unidades que requieran de esas determinadas competencias. Eso no las despoja de transparencia: el responsable de la unidad debe solicitarlo a la dirección gerencia del hospital con una memoria justificativa, y tras la convocatoria, para la selección se forma un tribunal al que pueden asistir representantes de los sindicatos". Aunque su colega Noval admite que "siempre ha habido irregularidades", hace este médico, por último, una recomendación rotunda: "El que vea alguna irregularidad, algún incumplimiento, que lo denuncie, es su obligación".

Sin embargo, hay una preocupación coincidente en todos los profesionales consultados, y a la que podemos poner firma también esta vez. Antonio Vergara, médico internista ya jubilado, portavoz en Cádiz de la Marea Blanca, resalta la falta de flexibilidad del sistema de Bolsa, que "genera muchos problemas y provoca situaciones conflictivas", lo que le lleva a "no tener garantizado el éxito", sobre todo en lo que se refiere a "los derechos de los pacientes". "La Bolsa no discrimina, los méritos no son relativos... pero, aunque fuera un sistema perfecto, al aplicarlo al día a día se escapan muchas cosas. Por ejemplo, imagina que la unidad de Cardiología necesita a alguien. Pero no necesita a un cardiólogo sin más: necesita a un hemodinamista. Eso no lo puedes tener por el sistema de Bolsa. Como profesional, yo llevo mucho tiempo defendiendo que salgan por perfiles".

Ahí podría estar la clave y es la palabra que suscita más consenso: la flexibilidad. Algo a lo que de momento no han accedido de manera clara ni SAS ni sindicatos, pese a que parece ser la demanda de los directores de unidad de gestión clínica. No soportan la mayoría de estos un aspecto especialmente incordiante: la baja duración de los contratos. "Es un descontrol y provoca muchos problemas que cuando ya tienes a alguien formado (y formado según las necesidades de cada equipo) se le acaba el contrato, acuden a Bolsa y lo cambian por otra persona que, o bien la tienes que formar o directamente no está preparada. Es muy importante que los contratos duren más", reclama uno de los consultados. Pero eso depende de la gerencia de los hospitales. "Como mínimo los contratos deberían durar un año", concreta otro responsable.

Muchos admiten que hace años, el enchufismo era moneda común, y que la Bolsa ha acabado en buena medida con él, pero en definitiva, este sistema "no es el más adecuado". Reformarlo no parece tan complicado, dicen todos.

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