Barbate o cómo vivir en la cuerda floja

  • Moción de censura o gobierno de concentración: es el reto al que se enfrenta el alcalde Miguel Molina

Imagen del último pleno municipal celebrado en el Ayuntamiento de Barbate. Imagen del último pleno municipal celebrado en el Ayuntamiento de Barbate.

Imagen del último pleno municipal celebrado en el Ayuntamiento de Barbate. / d. c..

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Fue el 24 de mayo de 2015 cuando el Partido Andalucista (PA) lograba marcar en Barbate un hito merecedor de estudio por los politólogos. Ese día, esta formación casi moribunda en la región y con apenas alcaldías en su poder, lograba en esta localidad jandeña y con Miguel Molina a la cabeza sacar ocho concejales. Le arrebataba el bastón de mando al entonces alcalde, Rafael Quirós (PSOE), y dejaba fuera de juego la apuesta del PP con José Manuel Martínez Malia. Precisamente fue con el PP, hace años, con quien el grupo municipal Andalucista tocaba el poder en Barbate, cuando los andalucistas fueron socios de gobierno con Juan Manuel de Jesús.

Aunque se han producido desde el principio del presente mandato acercamientos y guiños desde las instancias provinciales del PP para posibilitar un gobierno con mayor estabilidad, los continuos encontronazos de unos y otros han tensado tanto la cuerda, que ahora se ve más cerca una moción de censura que un acuerdo de gobernabilidad o un gobierno de concentración, como el propuesto por Molina en julio de 2015, solo un mes después de llegar a la alcaldía barbateña.

Deudas millonarias y enfrentamientos políticos forman parte del día a día municipalNi PSOE ni PP parecen dispuestos a sentarse a negociar con el alcalde andalucista

Por aquel entonces, el regidor barbateño proponía a los grupos municipales del PSOE, PP, Somos Barbate e IU un gobierno de concentración en el que tanto el partido que gobernaba, el PA, como los que estaban en la oposición se unieran para "hacer causa común", un propósito que saltó por los aires, ya que no había forma de poner de acuerdo a unos y otros.

Una situación de enfrentamiento político que incluso se ha llevado al terreno personal, como ocurrió en el último pleno, que tuvo que ser suspendido. El ambiente se fue caldeando hasta tal punto que tuvieron que intervenir los agentes de la Policía Local para sacar del salón de plenos al portavoz de IU, Luis García Perulles, con quien el alcalde mantiene diferencias irreconciliables a pesar de que fue su abogado en algunos de los asuntos profesionales a los que Miguel Molina ha tenido que hacer frente fuera del ámbito político.

También en estos dos años y medio de mandato han sido múltiples las denuncias que se han cruzado unos y otros, mayoritariamente respaldadas por el PP en referencia a la firma de decretos de Alcaldía o las últimas contrataciones que se han producido por parte del alcalde, que ahora están en manos de la Fiscalía. A este órgano han ido también a parar las denuncias por la organización de un festival musical o la falta de información sobre algunas informaciones municipales que ha reclamado IU y que no han sido respondidas. A todo ello se une la denuncia por un posible delito medioambiental por los vertidos de la depuradora a la playa del Botero, entre otros tantos asuntos judiciales.

Mientras que todos cargan contra la gestión de Miguel Molina (algo que incluso hizo salir del equipo de gobierno andalucista, el 15 de septiembre de 2016, a las concejalas María José Corrales y Estela del Socorro Ortigosa), el Ayuntamiento sigue funcionando. Se pagan con escasos retrasos las nóminas de los empleados y el alcalde aprovecha cualquier acto para subirlo a las redes sociales, que conoce muy bien, y sabe cómo sacarles un partido que en cualquier momento se le puede volver en contra. En esas mismas redes sociales, uno de sus concejales, Sergio Román, ha tenido algunos deslices que han llevado al alcalde a hacerle alguna que otra llamada de atención.

Aunque todo parece irle en contra, las encuestas en intención de voto marcan otro paisaje. Tanto es así, que si ahora se celebrasen elecciones, la formación andalucista -inscrita bajo las siglas AxSí (Andalucía por Sí)- podría lograr la mayoría absoluta, es decir, lograr 11 de los 21 concejales que conforman la Corporación municipal.

Uno de los grandes problemas, de los muchos a los que tiene que hacer frente el equipo de gobierno, es la gran deuda con la Seguridad Social (nada menos que 47 millones de euros), con Hacienda y con proveedores. A ellas se unen varias sentencias judiciales que están pendientes de ser abonadas al ser firmes. Esto imposibilita la llegada de fondos del Estado (PIE) y de la Junta (PATRICA), por lo que la Diputación de Cádiz es una de las pocas administraciones que aportan ingresos al llevar la recaudación de las tasas e impuestos, además de las multas e infracciones que realicen los agentes de la Policía Local.

Una de las salidas a las que pretendía hacer frente el equipo de gobierno andalucista era la solicitud de un crédito al Estado, a diez años vista y con dos años de carencia, por valor de casi 71,5 millones de euros. Esta propuesta tuvo el voto en contra de toda la oposición municipal, lo que llevó al alcalde a culpar a estas formaciones políticas de no querer que Barbate se ponga a cero con sus deudas.

Una oposición que apoya la mayoría de los asuntos que se llevan al pleno por parte de la Alcaldía y que podía castigar con mayor contundencia al equipo de gobierno, que este año ha logrado aprobar los presupuestos, pero que ha visto cómo caducaba su Plan General de Ordenación Urbana (PGOU).

Hoy que precisamente se cumplen cuatro años de aquel 11 de noviembre de 2013, cuando Miguel Molina presentaba en la Casa de la Cultura de Barbate de nuevo su candidatura a la Alcaldía y dijo que su cometido sería "defender Barbate" y "luchar por el presente y el futuro de su pueblo", habrá que pensar si es el momento de plantearse un nuevo rumbo político con menos crispación y optar por aquel gobierno de concentración, dejar gobernar al equipo de gobierno tal como ha venido haciendo estos dos últimos años, o se puede plantear un gobierno de otra opción política a través de una moción de censura.

Por ahora, esto último parece lo menos probable. El PSOE no está por la labor de sentarse a negociar con nadie. Y el PP ya comienza una nueva andadura hacia la Alcaldía con Carlos Llaves a la cabeza.

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