Barbate

AxSí reclama las actas de las dos ediles no adscritas

  • María José Corrales responde al gobierno andalucista y asegura que "ya fuimos muy claras: no las vamos a devolver"

Las dos ediles no adscritas, Estela Ortigosa y María José Corrales en uno de los plenos del Ayuntamiento. Las dos ediles no adscritas, Estela Ortigosa y María José Corrales en uno de los plenos del Ayuntamiento.

Las dos ediles no adscritas, Estela Ortigosa y María José Corrales en uno de los plenos del Ayuntamiento. / manuel aragón pina

La formación política Andalucía por Sí Barbate (AxSí) ha expresado su deseo de que las concejalas no adscritas, María José Corrales y Estela Ortigosa, devuelvan sus actas al Ayuntamiento.

Desde esta formación política han manifestado su queja por las continuas faltas de asistencia a las sesiones plenarias de ambas ediles que, en mayo de 2015, adquirieron su condición de miembros de la Corporación municipal a través del Partido Andalucista (PA) y que posteriormente decidieron dimitir de esa formación política y del equipo de gobierno para pasar a ser concejalas no adscritas.

Esta nueva formación AxSí, a la que pertenecen la mayoría de miembros del equipo de gobierno andalucista, reclama esas dos credenciales para poder aumentar su número de representes políticos, y poder así repartir entre más personas las delegaciones municipales, como apuntó ayer Javier Rodríguez, portavoz del grupo municipal andalucista.

Una petición que no entra dentro de las pretensiones que tiene la concejala, María José Corrales, quien expuso ayer que "no las vamos a devolver, es más, ya fuimos suficientemente claras y ya lo hemos reiterado por activa y por pasiva". En su opinión, "ya se ven que están en el último año, ya se ven ahogados, aunque ellos salieron con un nivel de testosterona a tope diciendo que ellos solos podían; pues nada, si ellos solos pueden, que ellos solos puedan".

Por otro lado, María José Corrales achacó la crítica por su ausencia en los plenos al intento del grupo municipal andalucista de recuperar estas actas, al ser un ataque semejante al que se produjo el pasado año cuando intentaron aprobar los presupuestos municipales.

Fue el 15 de septiembre de 2016 cuando el alcalde, Miguel Molina, afrontaba su primera crisis del gobierno al dimitir las concejalas de Urbanismo y Medio Ambiente, que renunciaban al grupo político y a sus delegaciones, aunque ambas seguirían dentro de la Corporación.

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