La Armada recuerda la guerra napoleónica

  • La Escuela de Suboficiales rinde tributo a los doce militares recordados en el Panteón

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No podría haber sido en otro enclave con más significado. Ayer, el Panteón de Marinos Ilustres acogió el tributo de la Armada, de su Escuela de Suboficiales, a los marinos que hicieron frente al temible ejército francés durante la Guerra de la Independencia, de la que ahora se cumplen los 200 años de que ésta comenzara. Rindió un homenaje a esos héroes anónimos, pero de los cuales precisamente el panteón guarda doce nombres, doce militares que prestaron servicio y cuyo recuerdo ha quedado para siempre grabado entre los muros de este edificio sagrado.

Por esta razón, la lectura del panegírico en el púlpito, pasadas la una y media de la tarde, adquirió especial emotividad en el relato de los méritos de cada uno. Ángel Laborde y Navarro, nacido en Cádiz en 1772 contribuyó a la rendición de la escuadra francesa de Rosilly; Antonio De Escaño y García, cartagenero, rechazó los cargos que le ofrecía el gobierno de José Bonaparte y fue ministro de Marina o Francisco Riquelme y Ponce de León, quien en 1808 tomó el mando de una división del ejército del general Blake.

Ellos son sólo tres ejemplos de una tarea heroica "el enfrentamiento contra la más potente máquina de guerra conocida hasta entonces", tal como rezaba el propio panegírico, que recibía el reconocimiento de los aspirantes a suboficiales y por extensión, de toda la Marina, a través de una ofrenda floral, que se depositó a los pies del retablo del propio panteón. A este tributo le acompañó la interpretación de La muerte no es el final en un panteón al que asistieron, encabezando la comitiva militar el contraalmirante Francisco Hernández Moreno, jefe del mando de acción marítima de Cádiz y el General del Tercio de Armada José Carlos Martín de la Hoz. También se realizó una salva de honores para finalmente acabar el acto de homenaje con La salve marinera.

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