Pina arrastra la imagen del club

El caso del actual consejero delegado del Cádiz es muy grave porque se le acusa también de blanqueo de capitales

La detención de Quique Pina el pasado miércoles impresionó a la afición amarilla tanto por el gran despliegue policial como por las graves acusaciones que lo sitúan al frente de una red societaria que presuntamente defraudó grandes cantidades de dinero a Hacienda, a la vez que blanqueó los fondos procedentes de los traspasos de futbolistas. Dicho esto y más allá de la presunción de inocencia para el actual consejero delegado del club, en el fondo a muy pocos cadistas les pilló por sorpresa su arresto. El negocio (opaco) del fútbol reside en gran parte en la compraventa de jugadores y en este terreno Pina es de los mejores. Con ello, a medida que se conocieron algunos detalles de la operación policial, los aficionados reaccionaron casi con la misma naturalidad con que respondieron cuando se rumoreó en su día que Pina colaboraba estrechamente con el club amarillo, a la vez que presidía el Granada. Todo está permitido por los aficionados a los dirigentes de los equipos, siempre que acompañen los resultados. Y el Cádiz no es una excepción.

Curiosamente, tanto el Consejo Superior de Deportes como la Federación Española de Fútbol y LaLiga casi siempre parecen ajenos a cuanto se cuece alrededor del fútbol al margen de la Ley. Como ha ocurrido en el caso de Pina, sus rectores suelen ser los últimos en enterarse. De hecho, la mayoría de los escándalos ligados al negocio del fútbol estallan tras una investigación de Hacienda, como ha ocurrido en los últimos tiempos con estrellas de la talla de Messi y Cristiano Ronaldo. El caso de Pina es más grave porque, además de defraudar a Hacienda, se le acusa de blanqueo de capitales, un delito que exige más tiempo y más recursos de la Administración para perseguirlo.

Aunque desde el club se quieran desmarcar ahora del escándalo, esgrimiendo que no está implicado en los hechos, el daño para la imagen del Cádiz es muy grave, ya que el murciano, en su calidad de consejero delegado, está gestionando el club junto al presidente, Manuel Vizcaíno. El cargo que ostenta genera muchas suspicacias por más que se hable de sus negocios particulares. Al fin y al cabo, a Pina lo que le abre las puertas del mercado es justamente tener un club como el Cádiz al servicio de sus intereses para poder revalorizar a los futbolistas. Los jugadores son sólo una pieza más del engranaje, pero lo aceptan porque también resultan beneficiados y porque, en definitiva, son las reglas del juego y así está montado el negocio del fútbol, por mucho que todos lo nieguen. Lo peor es que con la detención de Pina se ve arrastrada la imagen del Cádiz y la del fútbol profesional.

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