Tengo un amigo que presume de ser un hombre fácil para los partidos. Los ha votado a todos. Del PP a Podemos, pasando por PSOE, Partido Andalucista, IU, UPyD o Ciudadanos. Y a veces, se abstiene. Es un votante infiel. Su teoría es que hay que fiarse más de las personas que de las siglas o los programas. En el inicio del curso, le pregunto cómo ve el panorama. Y su respuesta coincide con el último barómetro del CIS: la economía mejora, pero el porvenir político es malo. Estas son sus intuiciones.

"El PP está manchado por la corrupción, que va calando en la sociedad como una lluvia fina. Y acabará calando a Rajoy por mucho que escurra el bulto detrás de la cal viva, Venezuela o Cataluña. Encabeza las encuestas por ausencia de adversario. Pero no debería durar: ocho ministros sacan mejor nota que él en el barómetro del CIS; con cuatro mujeres entre los cinco primeros: Santamaría, Tejerina, Báñez y Cospedal. Y pronto tendrá que haber una presidenta... "Yo he votado a De la Torre para alcalde en Málaga las cuatro veces que se ha presentado. Era el mejor candidato. Pero se retira y yo con él; creo que me abstendré en las próximas municipales. Para las autonómicas, el joven Juanma pone interés, pero le faltan muchas cosas. Y sobre Rajoy, te remito al CIS: un 60% de los españoles encuentra su gestión mala o muy mala. No gusta. Si hay una alternativa razonable, caerá.

"El PSOE mejora, pero confunde. No acabo de entender la España plurinacional. Anuncia un Estado a varias velocidades y parece un seguidismo de Podemos. Aunque, en contra de lo que pensaban los corifeos de Susana Díaz, Pedro Sánchez no ha hundido el partido con su victoria en las primarias. Yo voté a ZP en 2004. Pero quien me convenció fue Acebes, por su empeño en que ETA fue la autora del 11-M. Pero no repetí el voto en 2008. Ahora Sánchez no me seduce, pero menos aún la presidenta andaluza.

"Dice Susana Díaz que no es nacionalista, pero se comporta como tal. Un cónsul cursi, en un chat privado, hizo unas bromas de mal gusto sobre ella y le faltó tiempo para envolverse en la bandera verde y blanca. Carece de hondura esta presidenta populista y superficial. Pero es malo que esté en horas bajas: la solución a la crisis catalana será una geometría variable que perjudicará a Andalucía. Ahora quiere el apoyo de todas las fuerzas políticas y sociales para conseguir mejorar la financiación de Andalucía. Debería ofrecer el mismo consenso para decidir cómo se gastan esos fondos. En este embrollo, los viejos partidos ofrecen poco."

Mañana repasamos los nuevos.

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