La utopía de Las Aletas

Sólo quedan dos opciones: o seguimos sin ubicar empresas; o se buscan espacios alternativos

Desde principios del siglo XXI se ha propagado una idea que, en realidad, era una utopía: el futuro económico de la Bahía de Cádiz está ligado al parque industrial de las Aletas. Por allí han pasado ministros del PSOE y del PP, y consejeros de la Junta del PSOE (pues el PP jamás ha tenido consejeros en la Junta). Los dirigentes de la Confederación de Empresarios de Cádiz, tanto en los tiempos presidenciales de Miguel González, como ahora con Javier Sánchez Rojas, han sido grandes defensores de Las Aletas. Sin embargo, hay que asumir la realidad. Ligar el futuro de la Bahía de Cádiz a este parque industrial, tecnológico, logístico, o lo que sea, carece de sentido. No puede ser, es imposible. Y han perdido demasiados años. Los suficientes para no perder muchos más.

Pasa con este proyecto lo mismo que en Sevilla con el dragado del río Guadalquivir. Se empeñaron los empresarios sevillanos en un dragado a lo burro (que afectaba a Doñana) para ampliar la capacidad de acogida del puerto de Sevilla. Era un proyecto que perjudicaba directamente a la provincia de Cádiz: al puerto de la Bahía y a la zona sanluqueña de la desembocadura. Pero era un proyecto imposible, al que se oponían los ecologistas (además de los arroceros del Guadalquivir) y ha sido tumbado.

Igualico, igualico que Las Aletas. También lo apoyan los empresarios, en este caso de Cádiz, y también se oponen los ecologistas, y también ha sido tumbado. En esta ocasión por el Tribunal Supremo, que ha anulado el acuerdo del Consejo de Ministros de febrero de 2015, en el que se daba luz verde a este proyecto. Se llegó a hablar de la creación de 18.000 puestos de trabajo, que ahora se supone que hemos perdido.

La sentencia del Supremo le da la razón al recurso que interpusieron los ecologistas de Adena. Asume que el proyecto tiene interés social, en una provincia con un nivel tan alto de paro, pero plantea una cuestión de fondo: no existe justificación para que las actividades programadas en este espacio de Puerto Real (que es una zona de dominio público marítimo terrestre) se realicen allí y no se puedan ubicar en otro lugar.

Esto es lo que se debería hacer ya, sin perder más tiempo. Buscar zonas alternativas y que le den por saco a los pájaros de las Aletas. Allí nunca se podrán ubicar esas actividades. Por consiguiente, sólo quedan dos opciones: o se van al limbo las actividades y seguimos sin ubicar empresas y sin aliviar el paro; o se buscan espacios alternativos.

¿No los hay en la Bahía de Cádiz? Miren bien, seguro que los encuentran.

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