Los tiempos de Teófila

Al no volver Teófila Martínez a la Alcaldía se podrá valorar su gestión con más justicia y con menos cicatería

Al final, la margarita de la decisión sólo tenía una hoja. Teófila Martínez anunció ayer que no encabezará la lista del PP en las elecciones municipales de 2019. Era lo más previsible, lo más coherente, pero sólo había una persona que podía decirlo: ella. Es probable que a Teófila Martínez le hubiera atraído la posibilidad de luchar por reconquistar la Alcaldía de Cádiz. Pero sería muy difícil, casi imposible, que el PP consiga mayoría absoluta dentro de 14 meses. En caso de negociar un acuerdo político con Ciudadanos, o incluso con el PSOE, Teófila se convertiría en un obstáculo insalvable. Y eso lo sabían todos en el PP, incluso ella.

No habrá sido fácil tomar esa decisión, ni para Teófila, ni para su partido. Probablemente, le han sobrado los últimos dos años y pico en el Ayuntamiento. Se debió ir poco después de las elecciones de 2015. Su tiempo como alcaldesa había terminado. Se abría un paréntesis, como mínimo, de cuatro años. Al ser la candidata más votada, el PP no podía renunciar a que ella encabezara una moción de censura a José María González, en caso de haberse presentado. Y con Teófila como recambio jamás se iba a presentar, porque el PSOE nunca le ha perdonado, ni probablemente le perdone, los 20 años que pasaron en la oposición. Un tiempo duro para los socialistas.

Al no volver Teófila Martínez a la Alcaldía, se podrá valorar su gestión con más justicia y con menos cicatería. Desde que llegó al Ayuntamiento, en 1995, se planteó el soterramiento de la vía del tren y el segundo puente sobre la Bahía como sus dos metas principales. Consiguió ambas, no sin dificultades. Primero con el apoyo del Gobierno de Aznar y de su amigo Rodrigo Rato, entonces todopoderoso. Después (y siempre con la Junta de Andalucía en contra) batallando con el Gobierno de Zapatero, en el que encontró a María Teresa Fernández de la Vega como leal aliada para el Bicentenario de la Constitución. Puede que se esperara más de esa conmemoración, pero consiguió bastante. Ha legado espacios como la Casa de Iberoamérica o el ECCO, que no lucen más porque están desaprovechados.

Teófila hizo una gran transformación del Cádiz de Extramuros. Sus proyectos quedaron inconclusos y no han sido continuados por un alcalde sin ideas propias ni recursos. Por supuesto, también cometió errores; pero en el balance global fue la alcaldesa que condujo a Cádiz desde el siglo XX al siglo XXI. Eso se lo reconocerán más (y mejor) cuando pase el tiempo, y ya no estén los rencorosos de la baja política.

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