Envío

Rafael / Sánchez Saus

Una salida para el PP

EN lo que se avecina están repartidos ya casi todos los papeles y los suyos son muy feos y muy tristes”. Cuando escribí esto a propósito del Partido Popular en el Envío del pasado 26 de enero, no podía imaginar la que ya entonces se le estaba preparando, bien es verdad que aprovechando el portillo de las luchas cainitas en su seno. Si esta brutal operación de acoso, en la que sólo falta que intervenga la Legión, con todos los poderes del Estado y la gran maquinaria mediática llamando a degüello, se ejercita con motivo de unas simples elecciones regionales y para tapar los primeros desastres de la crisis, ya podemos suponer la que se le vendrá encima a la oposición a medida que la ruina que se barrunta vaya hincando los dientes en las clases sobre cuyo voto se sustenta el régimen de progres y señoritos, valga la redundancia.

En el creciente marasmo de las imputaciones, filtraciones, recusaciones e inventos de escopeta (lo de los trajes de Camps sólo vale, es un poner, como chascarrillo de montería), no se ha reparado en la, por una vez, coherente y firme actitud del PP al rechazar de plano el informe de la subcomisión parlamentaria que, de acuerdo con los objetivos del Gobierno, ha recomendado la total despenalización del aborto y, entre otras aberraciones, la libertad para abortar a las chicas de 16 años sin consentimiento ni mero conocimiento de los padres. En su voto particular, los populares denuncian “la intención de preconstituir una demanda política en ausencia de demanda social” para  justificar las intenciones abortistas del Gobierno, así como la banalización que este informe hace del aborto, algo objetivamente malo para la mujer, a lo que muchas se ven inducidas en contra de su voluntad y en ausencia de alternativas, y que por lo tanto no puede convertirse en un derecho ni en un simple método anticonceptivo. Como ha declarado Sandra Gerez, de la Fundación Línea de Atención a la Mujer, con la ley que se prepara “la mujer española será la más desprotegida económica y socialmente de Europa” en lo que se refiere a su maternidad.

Ciertamente, la opinión pública todavía no es consciente del criminal proyecto –sí, criminal a la luz de la Historia y de la moral más elemental- que se está cocinando en la casa de los horrores en que va camino de convertirse el Congreso. Es evidente que los supuestos progresistas no se detienen ya ni ante los umbrales más sagrados. La parte de la sociedad española que todavía aspira a vivir en un país simplemente decente tiene el deber de articular la respuesta a esta nueva agresión anticonstitucional y es de esperar que, entonces, el Partido Popular siga estando en este asunto a la altura que le reclama la inmensa mayoría de sus vapuleados afiliados y decepcionados votantes. ¡Qué excelente y noble ocasión se le presenta para reconciliarse con ellos!

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