La AZOTEA de

Melchor Mateo / Mmateo@ Diariodecadiz.com

Los rojos y los amarillos

HACE tan sólo tres años se tenía que demostrar que se era más cadista que nadie y había quien no se quitaba la camiseta amarilla en meses. Además, marcaba su territorio como si de un felino se tratara y ponía una bandera en el balcón que se convertía en el sustitutivo de esos carteles de "Aquí vive un cadista". Todo lo que olía a amarillo y azul se puso de moda hasta llegar a la ridiculez. Pero hoy el Cádiz está de capa caída y ha vuelto a tropezar en la piedra de la Segunda B justo en el momento en el que hay unos chicos que en la Eurocopa de fútbol lo han bordado. Ahora ha llegado el momento de desenpolvar las banderas de España que se ven más en los balcones que un día de Corpus y las camisetas de la selección abundan estos días en supermercados y playas. Ahora todo el mundo quiere a Luis y nadie se acuerda de Raúl. Pero esto va por rachas. Cuando vuelvan los momentos malos, todo el mundo querrá saltar del barco el primero.

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