Opinión

Nacho Rodríguez / Ex Jugador De La Selección Española

Nunca una plata supo tanto a oro

LA selección española de baloncesto escribió una brillante página más en su historial reciente al caer derrotada con muchísima dignidad ante EEUU. Ha podido ser una de las finales olímpicas más espectaculares que se recuerdan de los últimos tiempos. Sólo un combinado estadounidense formado por auténticas estrellas de la NBA y una discutida actuación arbitral pudieron parar al juego español. España es con todo merecimiento y reconocimiento medalla de plata pero con sabor a oro.

Los españoles salieron a disputar la final sin ningún complejo y a demostrar (si había alguna duda) el porqué son los actuales campeones del mundo. No se arrugaron ante la agresiva defensa rival y durante cuarenta minutos dieron la cara. Juan Carlos Navarro disputó su mejor partido del torneo y nuestro equipo lo agradeció. Pau Gasol volvió a ser la referencia y Rudy Fernández firmó su tarjeta de presentación de cara a su primer año en la NBA. El equipo, como tal, volvió a funcionar y todos aportaron en un partido que tardará mucho tiempo en olvidarse.

Hay que ser justos y felicitar a una selección estadounidense que dejó atrás la arrogancia y soberbia de campeonatos anteriores para mostrar una imagen más acorde al baloncesto europeo. No jugaron de manera individualista aceptando unos roles y unos minutos de juego difíciles de asumir en otros momentos. Vuelven a ser medalla de oro, pero es evidente que las distancias entre el baloncesto NBA y el europeo están, después de este torneo, un pasito más cerca. Han tenido que venir los auténticos all stars de la NBA para recuperar el puesto más alto del podio.

Comentario aparte merece la actuación arbitral. Estos Juegos Olímpicos se han jugado con normas FIBA que en mi modesta opinión no se ha respetado. Los continuos pasos de los jugadores norteamericanos se han pasado por alto, así como el estar en el banquillo de pie y no sentado. Posiblemente EEUU hubiera ganado por talento, mentalidad y calidad de sus jugadores, pero hubiera sido más justo si desde un principio (y no sólo en la final) no se hubieran permitido este tipo de acciones. Este tipo de comportamientos arbitrales hace pensar y dudar a más de uno.

Durante ocho años formé parte de esa familia que es la selección española de baloncesto y hoy, como lo fui los años anteriores, me siento realmente emocionado y contento de haber pertenecido al equipo nacional. He sido compañero de la gran mayoría de ellos y a la calidad deportiva que tienen les unen una calidad humana que sobresale aún más. No puedo tampoco olvidarme de Aíto García Reneses que ha contribuido con su granito de arena a la consecución de tan histórica medalla. El entrenador madrileño suma a su extenso palmares un reconocimiento olímpico que bien merecido lo tiene. Ni del gran capitán, Carlos Jiménez, que pone un broche de oro a su trayectoria en la selección. Todo un ejemplo de compañero que se marcha en lo más alto de su carrera.

Otro de los grandes culpables de este nuevo éxito radica en la figura de su presidente, José Luis Sáez. Ha sabido crear desde hace unos años una gran familia formada por jugadores, entrenadores, directivos en la que todo el mundo se siente importante. Los jugadores están deseando ir en verano con el equipo nacional, aspecto que desgraciadamente no ocurría con anterioridad. Al mismo tiempo ha dotado al equipo español de una identidad propia en la que el compromiso, la humildad y la unión está por encima de otros muchos aspectos. ¡Muchas felicidades!

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