EL ALAMBIQUE

Diego / Mora

De la mano

RECONOZCO mi admiración por esas parejas que, cumplidos los sesenta siguen paseando cogidos de la mano; para mí son todo un ejemplo de fidelidad y la manifestación exterior de su deseo de no renunciar, a pesar del paso de los años, al sentimiento más hermoso que una pareja puede experimentar: el amor y la compañía de la persona amada . Esta reflexión no es solo un pensamiento romántico sino la constatación de una realidad constante a lo largo de la vida: todos tenemos necesidad de coger la mano de personas de confianza que nos guíen por el camino de la vida, a veces placentero y amable, y otras veces duro, difícil y hasta cruel. Desde que nacemos necesitamos de la mano amorosa de nuestros padres para sobrevivir y crecer. Dicen los psicólogos que los 10 primeros años de la vida marcan los rasgos principales del carácter y la personalidad, de ahí la gran responsabilidad que supone ser padres y traer hijos al mundo. Tener hijos es fácil, educarlos es más difícil, porque darles todos los caprichos es mal criarlos y perjudicarlos. Se trata de hacerlos felices creando a su alrededor un ambiente donde se valore el esfuerzo, la constancia, la solidaridad, el medio ambiente, etc. En la época del cambio que es la pubertad difícil y la briosa juventud, necesitamos ir de la mano de celosos profesores que nos introduzcan en el camino de la cultura y el saber. Llegada la edad adulta, y para hacer frente con dignidad a los grandes retos de la vida, necesitamos la mano amiga y la compañía fiel de la persona que comparta con cada uno de nosotros, la arriesgada pero apasionante tarea de educar a los hijos y de darnos animo en los momentos duros y compartir los ratos felices, para lo que es imprescindible tener un proyecto de vida común. Tengo la seguridad de que todos coincidimos en opinar que la vejez es la etapa más dura de la vida, porque llegan los achaques y a mayor dificultad en el camino, más necesitamos esa mano amiga que nos comprende como nadie y que nunca falla. La vida es maravillosa creemos todos, al menos la que nos ha tocado vivir, aunque tenga aspectos durísimos, pero para vivirla en plenitud necesitamos ir "de la mano" de buenas gentes y siempre confiando en la que nunca falla, la gran mano Amiga", aunque a veces lo parezca. Hasta pronto.

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