Desde preferencia

José Joaquín León

La hora de la verdad

HAY razones para ser más optimistas, pero también realistas. Ayer se vio que el Cádiz puede salvarse. En estos momentos tiene a cuatro peores por detrás. A pesar de las carencias de este equipo, hay otros flojitos en Segunda A. Es lógico si tenemos en cuenta la degradación del fútbol español, donde sólo hay dos equipos de nivel en la élite de Primera, el Barcelona y el Real Madrid, que se pasean, batiendo récords de puntos. En Primera hay un equipo, el Xerez, que se puede salvar en la última jornada y sólo tiene 33 puntos. Y hay otro, el Sevilla, en puesto de Liga de Campeones, que está a 36 puntos del primero y a 35 del segundo.

Si esto ocurre en Primera, en Segunda A hay mediocridades como el Elche, que antes de jugar en Carranza era aspirante al ascenso. El Cádiz hubiera ganado este partido por 4-1, o incluso una goleada mayor, si no fuera por lo de siempre: se falla hasta lo increíble. Ya se había visto en el primer tiempo, con tres ocasiones clarísimas malogradas frente a un Elche que no había chutado ni una vez con peligro. En el segundo tiempo, en un arranque triunfal, marcaron Ogbeche y Tristán, a los que es imprescindible recuperar para el final de Liga. Marcaron dos goles, no sin que Enrique desperdiciara dos de los que son imperdonables. Y poco antes de marcar el Elche, los dos delanteros goleadores se estorbaron en otro contragolpe clarísimo que no supo resolver Ormazábal. Por esos fallos se pasaron apuros al final. El empate hubiera sido injusto, pero pudo llegar y no se debe olvidar.

¿Qué ha cambiado en el Cádiz? Sobre todo que Víctor Espárrago ya conoce mejor a los jugadores y que ha recuperado a De la Cuesta y Fleurquin, dos futbolistas expertos, que le dan otra cara al equipo. Junto a ellos rinden mejor otros como Fragoso, se notan menos las locuras de Cristian, y Abraham parece más entonado. De la Cuesta y Fleurquin saben lo que hacen. De esos no tiene muchos el Cádiz. En este final de Liga cuantos más jugadores con criterio, que saben lo que hacen, estén en el campo será mejor. La experiencia de los que han jugado en algo más que Segunda B es un grado. Espárrago lo sabe, y por eso es primordial que Ogbeche, con más ganas, y Tristán, con menos kilos, recuperen la forma para aportar serenidad y goles, como hicieron ayer en la segunda parte. Son los delanteros de más calidad de esta plantilla.

Con el criterio de algunos, y la pujanza de otros como Jaume Costa, que no hizo añorar al Cifuentes de los últimos partidos, se suplieron las carencias de otros, entre ellas la de jugar con dos extremos como Enrique y López Silva, desafortunados en los contragolpes.

Otro cambio fundamental es que este Cádiz por fin está luchando durante todo el partido, aunque sea con limitaciones y dosificándose. En Carranza se está notando en los últimos resultados. Ahora la asignatura pendiente es puntuar fuera, empezando por el próximo partido en Las Palmas.

Ganar al Elche era imprescindible, pero si el Cádiz consiguiera los seis puntos en los dos próximos partidos, ante dos rivales directos, como son Las Palmas y Murcia, tendría muy cercana la permanencia. Y al revés también: si los pierde, la victoria de ayer será un espejismo. Es la hora de la verdad.

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