Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

La gracia de Cádiz

Es alguien con tan escasa inteligencia que piensa que a la gente de Cádiz se le puede gastar todo tipo de bromas

El empresario Manuel Muñoz Medina es un hombre mayor, propietario de la empresa Guadarte con sede en Alcalá de Guadaira. Era vocal de la Cámara de Comercio de Sevilla, con hijos, nietos y, se supone, una reputación que mantener. Ya había comentado que sin saber inglés podía usar su tarjeta de crédito para contratar a una azafata que le acompañase. No es de extrañar que semejante individuo, con una copa de más, agrediese a Teresa Rodríguez y se vea hoy envuelto en el oprobio de tener que declarar ante el juez por su infame acto. Hizo bien Teresa Rodríguez en ponerle una denuncia y que el peso de la justicia caiga sobre un tipo así. El caso es que ya sin copas de más y sin la excusa del alcohol (para mí es un agravante) ha dicho en el juzgado que fue una broma y que lo hizo porque Teresa Rodríguez es de Cádiz. El asunto, como ven, es peor de lo que parecía. No ya solo es un tipo descarado que se cree con el derecho a atacar a una mujer (en este caso da igual que sea diputada, incluso es peor: a saber lo que hubiera ocurrido si hubiese asaltado a una desconocida), es alguien con tan escasa inteligencia que piensa que a la gente de Cádiz se le puede gastar todo tipo de bromas. Merece castigo doble. El más fuerte que contemple la ley por su agresión y otro por carajote(no es palabra peyorativa, es una broma de Cádiz), por creer que los gaditanos somos todos unos chuflas que vamos por la vida de graciosos y se nos puede hacer y decir cualquier cosa. En su descargo ha dicho que si Teresa Rodríguez hubiera sido de Checoslovaquia(país que ya no existe, por cierto) no hubiera hecho lo que hizo, aunque cabe pensar que si contratara los servicios de una azafata checa el caso sería diferente.

Dicho lo anterior conviene pensar también qué hemos hecho mal en Cádiz para que nos vean de esta manera. Tanto carnaval, tanta gracia, tanta ciudad que sonríe, tanto Canal Sur , dos caricatos vestidos con smoking repitiendo los motes de los intérpretes. Tanto esfuerzo por aparentar que somos graciosos cuando llegan las cámaras de televisión tenía que terminar mal. Hemos forjado una imagen de Cádiz cargada del pesado estereotipo de la gracia gaditana cuando la cruda realidad es que la mayoría somos unos malages . Cómo ha cambiado el mundo. Antes Cádiz era enseña del cosmopolitismo, como nos enseñó Daniel Romero Abreu el otro día. La ciudad antipalurda por excelencia, dijo Gregorio Marañón. De emporio del orbe a los graciosos de Andalucía. Es normal que hayamos elegido a un comparsista para alcalde.

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