La cornucopia

Gonzalo Figueroa

'Una furtiva lacrima'

CUENTA A. M. Peiteado en este Diario que, en el último Pleno del Ayuntamiento gaditano, el portavoz socialista Rafael Román, aludiendo a la extensión de los parlamentos de la primera edil, manifestó que "deberían instalar los micrófonos del programa 59 segundos, que funcionan sólo ese tiempo por participante", a lo que la alcaldesa Martínez "respondió de forma airada que 'entonces a usted no le daría tiempo a mentir'". Ante la réplica de Román, "no miento nunca", el popular Romaní le espetó: "Sí miente. Da la casualidad que el único que está aquí y ha sido juzgado y condenado es usted". Ante este agravio, el concejal Ortuño le llamó calumniador, ya que el juicio que, como presidente de la Diputación, sufrió por la imputación de prevaricador por parte de un ex empleado, terminó archivándose por falta de pruebas. Y el Cádiz Información agrega que la socialista Natalia Álvarez le recordó a la alcaldesa "que no vive en Cádiz" logrando que a la Sra. Martínez "se le saltaran las lágrimas". "Ha caído usted muy bajo", respondió dolida la regidora, que justificó su situación por la necesidad de "cuidar a un padre que tiene 88 años".

Tanto patetismo resulta impropio de un Pleno corriente de una ciudad de provincias, ya que lo remonta a épocas decimonónicas, más acordes con el género operístico en su versión cómica, de gran éxito en el XIX. E inevitablemente me vino a la memoria Gaetano Donizetti y su Elixir de amor. En una aldea italiana, Nemorino, un joven pobre y tímido, enamorado suspira por la rica terrateniente Adina, que lo desprecia. En su angustia, el joven compra un elixir al charlatán Dulcamara, quien le asegura que bebiéndolo, despertará en Adina una pasión incontenible. Y mientras espera los efectos mágicos del fluido, el joven descubre que Adina ha llorado por él. Es la famosa aria Una furtiva lacrima, cuyos versos, traducidos del italiano, comienzan así: "Una furtiva lágrima/ en sus ojos despuntó,/a aquellas alegres jóvenes/ envidiar pareció".

Con el mayor respeto, creo que la desmesurada susceptibilidad alcaldicia frente a las civilizadas críticas de sus adversarios es incompatible con el ejercicio político actual. Y en el supuesto que se ilusionara con las cualidades del famoso elixir para lograr ser más querida y admirada, debo recordarle que la mentada ópera se estrenó en 1832, por lo que no creo que el elixir de Dulcamara esté disponible y, en el remoto caso de estarlo, habría caducado.

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