No me gustaría ser así, hágame caso doctor. ¿Me siento aquí, en este diván? Vale. Empecemos. Me maldigo porque me acuesto con un sofocón gordo si mi equipo pierde y tan tranquilo cuando veo en las noticias tragedias, injusticias y miserias. ¿Será porque esto ocurre todos los días y una derrota de mi equipo acontece sólo de vez en cuando? Tampoco me consuela este pensamiento. Lo injusto no lo es menos porque se produzca a diario, lo sé. No es que sea un insensible, qué va. Pero, ¿estoy usando el fútbol (y otras distraciones) para evitar afrontar la realidad?Es posible. Meto la cabeza en el agujero cual avestruz y encuentro fútbol, risas, viajes, comidas, amigos, coplas. Y a la segunda vez que me hablan de penas cambio de conversación. Me acuso de ser un hedonista. Ya le digo, no me gusta ser así. Espero su ayuda. ¿La próxima consulta es el miércoles? No puedo, hay partido... ¿Lo ve? Cúreme, se lo suplico.

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