Las noticias buenas para Barbate me alegran especialmente. Es una ciudad que ha pasado por muchos problemas y cualquier noticia que signifique prosperidad para ella es de aplaudir. El municipio ha logrado borrar su imagen de capital del paro y de la droga para convertirse en la capital europea del atún, algo que es para que sus habitantes se sientan orgullosos.

Uno de los grandes emblemas de la ciudad han sido siempre las conservas de El Rey de Oros. Yo las recuerdo como las de "los chicharitos" porque en sus legendarias latas de ventresca y tarantelo de atún, venían unos guisantes y unos pimientos morrones. Mis amigos Pepe y Antonio Gómez, los de La Chanca, otra de esas familias que saben tela de atún, me decía que se ponían en los envases "para descansar el paladar" de tanta intensidad atunera. De hecho recuperaron esta costumbre en algunas de sus conservas.

El Rey de Oros desapareció como marca hace unos años. Su final estuvo ligado incluso a una rocambolesca historia, que resultó ser un timo, por el que la firma había sido adquirida por un famoso futbolista.

Ayer, y coincidiendo con la primera "levantá", la firma barbateña Gadira, una de las más prestigiosas del sector, anunciaba que había adquirido la antigua fábrica de El Rey de Oros y también la marca, lo que para los consumidores significa que podrán volver a ver las latas con las cartas en las tiendas gourmet, toda una alegría para los que somos de mojar pan.

La operación es de gran importancia porque significa, primero, que "todo queda en casa" ya que la mítica conservera continuará en manos de barbateños y más concretamente en manos de una familia de gran prestigio y relacionada con el mundo de las almadrabas, los Crespo, que lideran la firma Gadira Productos de Almadraba. Lo segundo es recuperar para la ciudad una insignia, no oficial, pero insignia como eran estas conservas y lo tercero es la creación de puestos de trabajo.

Poco a poco parece que el atún se está convirtiendo en todo un motor económico para Barbate. Ya no todo se lo llevan los japoneses. El producto, comercializado por empresas gaditanas, se extiende ya por los restaurantes de prestigio de toda España y se ha convertido en uno de los principales "ganchos" para el turismo gastronómico de la provincia. Es un día para estar contentos.

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