Cuatro años de paréntesis

Los ayuntamientos dejan lo mejor para el final. Menos en Cádiz donde los presupuestos van a la baja

Todos los gobiernos (incluidos los ayuntamientos) dejan lo mejor para el final. Esto lo explicó en público Cristóbal Montoro, con ese desparpajo tan suyo: al principio, las medidas más impopulares; al final, las medidas más populares y vistosas. Así los ayuntamientos dejan lo mejor para el último año. Menos en Cádiz, donde los presupuestos aprobados para 2018, han ido a la baja y a peor. Se ha destacado el acuerdo del PSOE con Podemos e IU. El pacto de Fran González con el otro González, José María, y con Martín Vila tiene un significado político evidente. Sin embargo, el presupuesto aprobado es bastante restrictivo y chungo. Con esas cuentas culminarán cuatro años nulos.

En las cifras van a la baja, según han explicado ellos mismos. El presupuesto de 2016 (que fue rechazado por falta de trapío en el TSJA) se cifró en 159 millones. Las cuentas de 2018 se fijan en 143 millones. Hay una reducción de 16 millones y pico, que no se limita al ingreso ficticio del hotel del estadio Carranza, sino que recortan más. Hay menos dinero para gastar.

Los partidos de izquierda no se caracterizan por las políticas de austeridad, que siempre han atribuido a la derecha. Puede que en Cádiz tengamos el mundo al revés, por parte de unos y otros. Sin embargo, tampoco se puede hablar de austeridad, sino que se debe a la incapacidad para captar ingresos, debido a la falta de inversiones en la ciudad. Es como la pescadilla que se muerde la cola: como apenas se hace nada, apenas se ingresa nada en impuestos, ni apenas hay movimientos.

En cuanto a los proyectos de ciudad, son casi simbólicos. Entre los que más han destacado están la reurbanización de la plaza de Argüelles, así como las reformas en la carretera industrial y las bandas de rodadura del Campo del Sur. Algunos proyectos necesarios siguen vírgenes después de estos cuatro años. Por otra parte, en el PP recuerdan que en el último presupuesto de Teófila Martínez había 14 millones para asistencia social, mientras que Podemos e IU, con el apoyo del PSOE, incluyen 8 millones para asistencia social. Es decir, poco más de la mitad que en los tiempos anteriores; cuando según ellos iba a ser el proyecto estrella de Podemos y sus socios, tan preocupados por la gente. Volvemos a ver el mundo al revés, incluso partiendo de la idea de que un Ayuntamiento no es Cáritas municipal.

Como esos datos hay más. La preocupación de fondo es que confirman los malos presagios: será un paréntesis de cuatro años cuesta abajo. O puede que más.

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