Miran con recelo a la hija de unos amigos que al parecer ya fuma. Qué falda más corta. Ahí va, pintada como una puerta. Y el hijo de fulanito haciendo botellón. Shhh, dicen que le han quedado cuatro asignaturas para septiembre. Llega a su casa a las tres de la mañana y no se levanta hasta la una. ¡Cómo está la juventud! Dicen y comentan. No paran. Hay que ver cómo ha contestado a su padre delante de todo el mundo. ¡Ja!, mi padre me iba a dejar a mí responderle de esa forma. Enseguía. Me miraba y me ponía firme. Cuchicheos. ¿Y esos 'pirsin' en las orejas? Uy, uy, uy. Digo, todo el día jugando a la Play y sin vender una escoba. Siguen rumoreando. Nadie los para. Y nadie les dice las dos verdades. Una, que ellos tienen hijos pequeños y nadie puede decir de este agua no beberé. Y otra, más grave aún: que ellos también fueron jóvenes. ¿O han llegado a la tierra con 35 años?

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