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José Aguilar / Ignacio Martínez

Zapatero y ChavesLa vida color de rosa

NI tanto ni tan calvo. Ni el PSOE andaluz ha salido derrotado en el congreso socialista ni ha conservado intactos el poder interno y la capacidad de influencia que detentaba.

Veamos. Zapatero ha moldeado la nueva ejecutiva a su mayor conveniencia, aumentando el control de José Blanco sobre la organización, dando entrada a una nueva generación de dirigentes con proyección de futuro (Leire Pajín, María del Mar Moreno, Francisco Hernando, Eduardo Madina) y eliminando la presencia de los barones territoriales. Así se está edificando un PSOE netamente zapaterista.

La retirada de la cúpula socialista de los secretarios regionales y presidentes autonómicos tiene, sin embargo, una excepción notoria: Manuel Chaves, que es las dos cosas a la vez, continúa en la presidencia del partido, lo cual refleja al mismo tiempo su papel decisivo en el pasado -dirigió la gestora tras la crisis máxima de la derrota y dimisión de Almunia- y la fuerza militante y electoral de la organización que lidera sin asomo alguno de disidencia.

Aparte de Chaves, hay otros cinco andaluces en la ejecutiva federal. En la anterior había seis, por lo que se puede hablar de un menor peso. Además, solamente dos de esos cinco miembros se pueden considerar, para entendernos, de obediencia chavesiana: la secretaria de Educación, Cándida Martínez, cuyas teorías educativas podrán degustar ahora en toda España, y la de Políticas de Igualdad, Soledad Cabezón, designada por los aparatos andaluz y sevillano del PSOE con enorme malestar del lobby feminista, con Bibiana Aido al frente, que ha olvidado pronto que su cuna la meció Manuel Chaves.

Los otros dos son zapateristas: José Andrés Torres Mora, secretario ejecutivo de Cultura, y María del Mar Moreno, que es de todos ellos precisamente la mejor situada en la jerarquía orgánica (número cuatro, secretaria de Relaciones Institucionales y Política Autonómica) y la mejor ubicada ante una eventual sucesión de Chaves. El último, el onubense Javier Barrero, me parece inclasificable a los efectos que comentamos.

Efectos que son los siguientes: Zapatero y Chaves se disponen a protagonizar una guerra incruenta por el ineludible relevo del segundo. Los dos la quieren controlar y no necesariamente coinciden en cómo hacerlo, con qué mimbres políticos y con qué personas. Hasta ahora el zapaterismo no ha despuntado en Andalucía porque Chaves no lo ha permitido y porque los intereses de un presidente y otro han ido de la mano. La sucesión de Chaves romperá el mutuo encantamiento. No, ya digo, con rupturas ni graves tensiones, sí con cesiones y pactos. Pero el conflicto ya está planteado. Y con un PP andaluz que viene crecido.

SI quiere ver la vida color de rosa, eche veinte centavos en la ranura, decía el tango de Raúl González Tuñón. Pero sin necesidad de moneda alguna, el éxito tiene una cara hermosa. Como la arruga de Adolfo Domínguez, la victoria es bella. Lo ha sido en la Eurocopa de Austria-Suiza y también en Wimbledon. El fútbol y el tenis nos transmiten la ficticia sensación de que valemos miles de veces más que antes, de que hemos derrotado una arcaica tradición española pesimista, trágica, de grabado de Goya en blanco y negro. Zapatero intenta poner color el buen hombre, con un optimismo histórico inoportuno, que le impide decir al enfermo nacional que tiene una enfermedad en su economía llamada c. El cáncer en este caso es la crisis. Un dato histórico: anoche, a las 21:23, ZP dijo en Antena 3 por primera vez que hay una crisis. Por fin.

Pero no son sólo los éxitos nacionales los que nos levantan el ánimo. La liberación de esa menuda, fuerte y hermosa mujer que es Ingrid Betancourt ha emocionado a medio mundo. Oírla con esa firmeza tras su liberación es una inyección de adrenalina para cualquier ser humano de buena voluntad. Aunque esta historia también mueve lo peor de nosotros mismos. Que si es muy sospechoso que estuviese tan entera, que si no parecía famélica después de seis años de secuestro, que si en vez de rescatarla han pagado por su rescate, que si ha abandonado demasiado pronto Colombia...

Y ahora se la critica porque no vuelve. No lo hará durante un tiempo, según he podido oírla decir en Radio Francia Internacional y el lunes en TV5Monde. Dice que se queda en Francia y no vuelve porque teme una represalia de las FARC en la manifestación contra los narcoterroristas convocada el 20 de julio en Bogotá. Una demostración que tendrá réplica en 165 ciudades del mundo. Aquí vuelve el lado hermoso de los seres humanos. Su familia no la deja correr riesgos. Y ella está más frágil de lo que parece: en RFI rompió a llorar a lágrima viva y dijo que se detesta cuando llora, pero no lo puede evitar.

Es lamentable la imagen de las FARC, el grupo guerrillero marxista leninista, fundado en 1964, se ha convertido en una banda de narcotraficantes, que raptan a menores para incorporarlos a sus filas y tiene secuestradas a centenares de personas. Un aviso para los gudaris etarras, de una organización fundada en 1959, que también se decía marxista leninista y que medio siglo después ha perdido por completo el sentido de la realidad: si no se disuelven antes, acabarán como las FARC, dedicándose al narcotráfico para financiarse y al secuestro de menores para tener algo de tropa. Es la cara fea de los humanos.

En todo caso, el estado de euforia nacional se suma a la hermosura del éxito y al color del tango de gratis: el rosa es la mezcla del rojo de la selección y el blanco de Nike en el uniforme de Nadal.

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