Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

#WeToo

Las profesionales del feminismo, como las puritanas, le hacen un flaco favor a una causa justa

Me parece muy bien la huelga de mujeres del día 8 y si no fuera porque los hombres están excluidos de la convocatoria, la haría. Eso sí, espero que como en todas las huelgas la administración local y autonómica descuente el importe correspondiente a quienes la secunden y destine el ahorro a programas de fomento de la igualdad. Los revolucionarios franceses ya dejaron escrito los pilares de una sociedad moderna: libertad, igualdad y solidaridad. Una sociedad que no garantice la plena igualdad entre todas las personas es una sociedad enferma. Por eso está bien que las mujeres reclamen un trato igualitario en todos los ámbitos: no ser marginadas en el trabajo, poder transitar sin miedo por las calles, no sufrir acosos ni agresiones de ningún tipo. Veo bien que se extienda el movimiento MeToo aunque creo que hay un exceso de puritanismo. Todo lo que se haga para defender estos puntos de vista contará con mi apoyo. Dicho lo anterior: estoy en contra de las cuotas porque me parecen un retroceso en la igualdad y consisten en tratar a las mujeres como inferiores, no conozco ningún caso (no digo que no lo haya) en que un hombre gane más que una mujer por hacer el mismo trabajo, creo que la inversión de la carga de la prueba que establece la Ley Contra la Violencia Sobre las Mujeres es una regresión del estado de derecho, detesto profundamente el llamado lenguaje inclusivo con ese aborrecible desdoblamiento. Digo más: cada vez que leo o escucho lo de vecinos y vecinas, ciudadanos y ciudadanas y demás monserga, dejo de leer o cambio de canal. Por no decir el mamarracho gordo que es todos esos palabros generados por las pamplinas que algunos pretenden hacernos tragar: jóvenas, miembras, portavozas o machirulo. Son la neolengua de la que hablaba George Orwell en 1984. Tampoco me hace gracia que algunas hayan convertido la lucha por la igualdad en un medio de vida, en una profesión. Como todas las causas nobles a lo largo de la historia requiere el esfuerzo de muchos de manera idealista y con razones que convenzan a la mayoría. Las profesionales del feminismo, como las puritanas y las que buscan beneficios particulares, le hacen un flaco favor a una causa justa. Otrosí digo: el manifiesto de la convocatoria es un disparate de principio a fin aunque el objetivo último sea digno de apoyo.

En las últimas décadas se ha recorrido un largo trecho en la igualdad entre hombres y mujeres, sobre todo en los países occidentales. El 8 de marzo es una oportunidad para llamar la atención.

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