La Viña y el Mentidero

La Viña y el Mentidero celebrarán momentos de fiesta y alegría. Pero hay otra procesión que va por dentro

Dos de los barrios más carnavaleros de Cádiz se asoman el Lunes Santo a las calles para reencontrarse con sus cofradías. El arraigo de la Semana Santa en el pueblo queda de manifiesto en momentos como los que hoy se vivirán. Se ha dicho que la Pasión es mejor entendida por quienes más sufren. En el Cristo de la Misericordia y en la Virgen de las Penas se reconocen los viñeros que padecen el paro, las dificultades, y quizás otros problemas más personales, la incomprensión, la separación, la soledad, el mal trato… Como sólo ellos y ellas lo saben, a veces se replica a las Penas de esa Virgen con la alegría de venerarla como Madre, y buscan la Misericordia del Crucificado. La calle de la Palma es un maremoto interior, que se agita en la tarde del Lunes Santo, cuando la saeta toma el relevo de los pasodobles.

Por las calles de La Viña irá la cofradía de La Palma. Dentro del penitente hay nuevos misterios gozosos y dolorosos. La Semana Santa también es un revivir las nostalgias, un repaso a las conciencias, una vida que se escapa con goterones de cera convertidos en una bola por el destino. Por la calle de la Rosa se sale del barrio. El Cristo de la Misericordia y la Virgen de las Penas son un compendio de bellezas, de aciertos en el arte de las cofradías, de amor que se expresa de ese modo. Pero todo eso se olvida al mirar los ojos de ese Cristo muerto, al encontrar las lágrimas de cristal vivo de esa Virgen. El Lunes Santo se va consumiendo. Oscurece, según se alejan del barrio.

En el Mentidero abren la puerta del Carmen. Por primera y última vez en Semana Santa. La Borriquita regresó a San José, como en otros tiempos. Pero a la vera de la Reina del Mentidero está la que ahora es la única cofradía penitencial del barrio. El Prendimiento resulta más verídico con el fondo de la Alameda. Allí van a prenderlo, con el mar de Cádiz como testigo. Allí la tarde se tiñe de celeste, con mil matices, que a veces se podrían confundir con un palio natural para la Virgen del Patrocinio.

Hasta la Catedral va la cofradía del Mentidero. Hasta la Catedral va la cofradía de La Viña. La noche del Lunes Santo se adensa, se va ensombreciendo, matizada apenas por la luz temblorosa de los cirios. La noche propiciará el reencuentro de los barrios con sus cofradías. Vuelven el Cristo de la Misericordia y la Virgen de las Penas. Vuelven Jesús en su Prendimiento y la Virgen del Patrocinio. La Viña y El Mentidero celebrarán momentos de fiesta y alegría… Pero hay otra procesión que siempre va por dentro, y se siente y se revive durante todo el año.

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