EL ALAMBIQUE

Enrique / Bartolomé

Viento de levante

TENGO la cabeza loca. Vaya semana de levante fuerte que llevamos. Como dice Antonio Burgos, un viento hecho a la medida de las chicharras. Pero un aire -añado- con el que convivimos y al que tuteamos desde que nos asomamos por este rincón del sur. Mucho se ha escrito sobre el viento de levante. Muy cercano emocionalmente se encuentra el texto: 'El viento de levante en El Puerto', que en forma de homenaje póstumo a la memoria de mi padre, su autor fallecido en 1998, editara ese mismo año la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de El Puerto, enmarcado en la Colección Biblioteca de Temas Portuenses, y que bien pudiera reeditarse por encontrarse agotado.

De entre sus líneas, cuya lectura sugiero, se deduce que el levante tiene mucho que ver con casi todas las cosas que ocurren por este rincón de la bahía. Influye sobre su paisaje, sobre su naturaleza y sobre el hombre y sus relaciones en suma. Es pues algo más que un viento determinado y determinante. Es un miembro más del apretado armazón con el que estamos fabricados los andaluces de estos contornos.

Tiene este viento muchos detractores, sobre todo aquellos que quieren convertir El Puerto en municipio de la Costa del Sol con alemanes e ingleses incluidos. Y son algunos los que van más lejos afirmando que si no hubiese levante, muchos más serían los turistas que nos visitasen. Yo discrepo de todas, todas; y pienso que si no existiese habría que inventarlo. Cierto es que bajo mis argumentaciones se esconde, bien lo sabe Dios, el temor a que seamos invadidos por muchas criaturas, hartas ya de Torremolinos y que hoy por hoy no se atreven a venir aquí por culpa del de marras.

De cualquier forma, y para que mis amigos de siempre no se enfaden, prefiero el levante en calma. Y hago mío los versos de la profesora Olga Guadalupe: "Este viento de levante desapacible y terco/ que de recuerdos llena la mañana de otro abril/ riente, retornado/ en retornos de entrelazados cuerpos/ que ahora avanzan/ que ahora retroceden/ como melodías súbitas, cercanas/ de ahora, de entonces/ de hace dos abriles,/ como limo inolvidado/ donde seguir soñando". Pues eso. Buena semana y que el levante nos sea leve.

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