Víctimas

No hagamos a las víctimas más víctimas olvidando a su muertos

Cada vez que oigo a Otegui hablar de paz, me dan arcadas y me pregunto qué querrá éste ahora. La paz se ensucia en manos de criminales que la esgrimen como moneda de cambio. La paz no puede ofrecerse por quien la ha roto sistemáticamente. Todos hemos sido víctimas de ETA porque todos hemos sentido miedo e impotencia. Víctimas porque en España no se ha podido dormir con sosiego en los cuarteles de la Guardia Civil, porque a muchos se les condenó a llevar escolta y a mirar debajo de los coches. Víctimas porque sólo podíamos responder a tanta muerte con minutos de silencio pero, sólo algunos han muerto o le han matado a familiares.

Las víctimas de ETA hemos sido todos porque todos hemos vivido en un país amedrentado por los asesinos que durante décadas mataban y extorsionaban en una supuesta lucha armada. Asaltaron la democracia y se sentaron en los escaños para enaltecer su política criminal y cuando eran juzgados desafiaban con risa burlona a quienes habían de condenarles por sus crímenes.

Ahora hablan con alharaca del supuesto desarme pero no piden perdón. Quieren la paz, no para reconciliarse con las víctimas sino para obtener beneficios, y que sus presos vuelvan a su tierra y salgan pronto a la calle. Quieren la paz para que olvidemos su terror y a nuestros muertos.

Cada vez que se enterraba a un asesinado por ETA se decía que su muerte no había sido en balde y que el supremo valor de la democracia les reconocería siempre su sacrificio. Bajábamos la cabeza porque el miedo es cobarde. Si ahora, por dejar de matar por propia conveniencia etarra nos hacemos los tontos, volveremos a ser cobardes e indignos de todos aquellos que dieron su vida o se la jugaron durante décadas de terrorismo. Las víctimas serían victimas también nuestras. Ahora vienen los etarras a extorsionarnos con la paz, ahora. Quieren que a las víctimas se les condene al olvido por un bien supremo que ellos manejan a golpe de pistola. Qué paz es esa.

La conmovedora novela "Patria" es el retrato de una sociedad cobarde y de una víctima que busca perdonar pero que sólo puede hacerlo si el verdugo pide perdón y es consciente del daño hecho. Que no entreguen las armas, que pidan perdón y nos dejen en paz.

Tenemos la responsabilidad de no cerrar los ojos para pasar página. No hagamos a las víctimas más víctimas olvidando a su muertos. No seamos cómplices de los asesinos por más que nos vendan una paz deshonorable.

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