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LA ESQUINA DEL GORDO

Paco / Carrillo /

Unidad, divino tesoro

LOS que han abusado de hacer de su capa un sayo, en el momento que lo ven difícil recurren a la "unidad". Es fórmula matemática. Piense, si no, en las "unidades" reclamadas en los últimos tiempos. Desde el señor Del Nido, presidente del Sevilla y asesor del marbelleo-chup, pasando por Alfredo RoboCob, han recurrido a la unidad de destino en lo universal. Hasta el Rey ha reclamado la unidad como remedio al desmadre. Ninguno ha sido original, pero sí oportunos, sobre todo el del PSOE -o lo que queda de él-. O sea, que cuando la unidad suena, algo suyo (de usted) se han llevado.

Ahora, con la originalidad de Rajoy de escoger sus altos cargos por su probada competencia en vez de seguir discriminándolos por sexos, la progresía de los lobbies feministas están que trinan; pocas sonrisas verticales, dicen que tiene el equipo redentor. Es una pena porque sustituir a las Leires y a las Pajines por señores calvos, es un menosprecio, sobre todo a la hora de decorar estanterías. En el radicalismo feminista son todos muy suyos. En vez de arremeter contra los medios que publican señoras con tetas gordas, todas con caras de putones verbeneros, esforzadas en unas sensualidades retro, que denotan no tener ni idea de lo que de verdad entusiasma a los hombres de hoy, tratan de disimular su desconocimiento hasta para insinuarse; o sea, que están ancladas en los años cuarenta del siglo pasado, cuando el sexo se pagaba por hora de ocupación a precio módico. Hoy es mucho más caro.

Tampoco arremeten contra los anuncios televisivos de colonias for men; no hay ninguno en el que no aparezca una piculina dispuesta a todo oliendo el rastro de perfume que el chorbo deja en la almohada después del después, cuando el maromo está yéndose. Con razón las mujeres sin complejos abominan de todos esos rituales. La inteligencia no tiene nada que ver con los órganos génito-urinarios, gracias sean dadas al Hacedor.

La unidad, como el control del gasto, se utiliza cuando la cosa va cuesta abajo. También suele ocurrir con la publicidad, que se recurre a ella cuando se está al borde del concurso de acreedores. Estas cosas se notan; que se lo pregunten a los Ruiz Mateos asomando al escaparate al propio padre, casi momificado, movido por hilitos y maquillado en plan cadáver de buen ver. Si no quiere irse tan atrás vea ahora cómo el PSOE, en plena diarrea, trata de contener los esfínteres de los marginados y de los marginales a días vista. Créalo, la única unidad cierta es la que se expresa en el Sistema Métrico, las demás son expresiones interesadas.

Otro lugar común al retortero es lo "sostenible", término que ha permitido a muchos enriquecerse y hasta crear Ong's, ministerios, consejerías y concejalías ad libitum con cohorte de vividores ad hoc, (¡cómo se me da el latín de almanaque!). Observe que todo tiene que ser sostenible salvo el mantenimiento de la clase política que no hay quien lo sostenga. Cuando se caiga en la cuenta de que las autonomías -llamadas también café para todos- fue una metedura de pata, lo de los recortes van a limitarse a lo que los tenderos hacen del jamón para hacer croquetas. Lo malo de todo esto es que como se gobierna a golpe de cubazos, la hégira rajoyana tendrá que reponer esos desconchados para que España pueda quitarse las telarañas de encima. Las telarañas son insostenibles a no ser que se persiga el tenebrismo. Y, quede claro, preferible es que vayan diciendo: "hermanos, morir habemus" que pregonando "brotes verdes".

No obstante, ya sea por la unidad o por lo sostenible, mientras Angela Merkel siga usando jabón verde para su higiene íntima, esto seguirá siendo como los perfumes de la tele: sutilezas del sexo, y cada uno buscará sus remedios en sus hechos diferenciales, ya sean nacionalistas o de cualquiera otra ficticia naturaleza. Hasta ahora, que se sepa, los comederos son finitos y el tempus fugit. (cómo estoy de latín, madre).

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