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La esquina

José Aguilar

jaguilar@grupojoly.com

Trillo: finiquito en diferido

Trillo puede imputar su caída en desgracia a la pérdida de la mayoría absoluta del PP: si no, Rajoy le seguiría apoyando

Afederico Trillo le han dado el finiquito en diferido, de acuerdo con el acreditado método Cospedal: la secretaria general del PP lo dejó a los pies de los caballos cuando recibió a los familiares de los militares muertos del Yak-42, les ofreció comprensión y cariño y asumió el informe del Consejo de Estado que, por unanimidad, confirmó la responsabilidad del ministro de Defensa (Trillo) en la tragedia que mató a 62 servidores públicos en acto de servicio.

Federico Trillo hizo, tanto en directo como en diferido, lo contrario que Cospedal. Ni empatizó con las víctimas al distanciarse de sus familias, ni dimitió como responsable político de un accidente que pudo y debió haberse evitado -es lo que dice el Consejo de Estado-, ni tuvo empacho en aceptar la Embajada en Londres como retiro dorado. Si ha dejado de ser embajador, trece años después del Yak-42, ha sido a rastras, no por conciencia de culpa ni decencia sobrevenida.

Naturalmente, ha sido Mariano Rajoy quien ha acabado con la carrera política de Trillo pese al relevante papel de éste en la limpieza de los desagües del Partido Popular (Naseiro, Gürtel, Camps). No cabe ni pensar que Cospedal actuara por su cuenta cuando hizo suyo el informe del Consejo desnudando la deshonestidad del ex ministro de Defensa, y digo deshonestidad no ya por el accidente en sí, sino por la falsa identificación de los cadáveres perpetrada por tres subordinados suyos, que fueron condenados en los tribunales mientras él se iba de rositas.

Con la defenestración de Trillo, pactada con Cospedal, Rajoy ha conseguido al fin que todos los dirigentes del PP de la buena época de Aznar hayan sido amortizados... menos Rajoy y Arenas. Bueno, algunos, como Rodrigo Rato, están peor que amortizados. No liquida a Trillo, el presidente del Gobierno, por convicción, sino por conveniencia. No decidió su caída cuando conoció el dictamen de los consejeros de Estado (incluso la semana pasada declaró que el Yak-42 era asunto viejo y ya había sido sustanciado), sino meses después, cuando estalló el escándalo y la oposición encontró en él una ocasión para morder su credibilidad y cuestionar su pregonada regeneración.

De modo que Trillo puede imputar su demorada caída en desgracia a la pérdida de la mayoría absoluta del PP. Si Rajoy no necesitara que le aprueben unos presupuestos y le dejen gobernar un poco, ¿de qué iba a resucitar un asunto viejo y ya sustanciado y darle la patada al Míster Proper del PP?

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