DE POCO UN TODO

Enrique / García-Máiquez

'Tiqui-taca'

NO escondí nunca mi conservadurismo, y eso explica que ahora conocidos y saludados me feliciten efusivamente por la victoria del PP. Como sospecho que mi cara de escepticismo les choca un poco, voy a explicar mis prevenciones.

El discurso de Rajoy antes y durante la campaña ha coincidido con el del balcón de Génova, ya victorioso. Ha apelado a la serenidad, al diálogo, a la mano tendida a todos, a evitar los conflictos, a no crear problemas y a enfrentarse lo primero (¿y lo único?) a la crisis. Usando una metáfora deportiva, que es lo que a él le va, Rajoy quiere jugar por el centro del campo, evitando el cuerpo a cuerpo y con pases cortos, seguros y constantes, como la selección española y el Barça, acaparando la posesión de poder, digo, de balón.

En principio, está muy bien y tanto en la selección como en el FC Barcelona han demostrado que así se cosechan grandes éxitos, siempre y cuando se marquen goles y no se relaje uno en los amistosos. También estoy de acuerdo en que el primer gol ha de ser a la crisis y pronto. Es la manera de desatascar el partido, deshaciendo el catenaccio de los mercados financieros. Las dos estrategias de Zapatero no sirvieron: ni la de que el extremo caracoleando solo y gustándose por la banda izquierda hasta la línea de fondo y más allá, a su bola; y luego, con la desesperación del resultado adverso, la de colgar balones histéricos e inofensivos sobre el área contraria. Yo creo a Rajoy cuando afirma que se va a esforzar y que su prioridad es levantar esto.

Lo que me preocupa es su posterioridad. Imaginemos que en economía consigue remontar el marcador como deseamos todos y ya es difícil. ¿Será capaz entonces de afinar su estrategia? Aquí urge reorganizar la defensa frente a los nacionalismos soberanistas, lo que exigirá ciertos encontronazos, alguna que otra entrada dura y menos manos tendidas. Y sería básico para conseguir el rearme moral y de valores de la sociedad, esto es, para marcar nuevos goles, más fulminantes, jugar al contraataque en política institucional, cultural y educativa. Porque a medio plazo la economía requiere gente formada intelectual y éticamente, pero, además, porque de lo contrario, en cuanto medio se arreglen las cuentas, volverá a ganar la izquierda, que juega en casa. Este ha sido el análisis de alguien tan sibilino y curtido como Alfonso Guerra. Rajoy necesita buscar, pues, más verticalidad, velocidad e incisión. Y en esta segunda parte, aún más que en la primera, tengo serias dudas. Un golecito en economía y dale al tiqui-taca y nada más, sería pan para hoy (lo que no es poco), pero hambre para mañana.

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