La corredera

Antonio / Morillo / Crespo

Soneto de Violante

CUANDO ¡oh tempora oh more! ¡oh tiempos de los moros! estudiaba bachillerato en el Colegio de San Felipe Neri, Don Alfredo profe de Literatura, nos enseñaba como hacer un soneto con un ejemplo de Lope de Vega: "Un soneto me manda hacer Violante/en mi vida me he visto en tal aprieto/catorce versos dicen que es soneto/..." Me acordé, cuando en el Diario Melchor Mateo nos exhorta a reducir el artículo de 33 líneas a 27. Y también con el comentario al respecto el otro día de mi colega en este zócalo el profesor Micó. Y es que no saben ustedes las tribulaciones que paso, para achicar el artículo y más para concretarlo en los catorce versos, que digo, veintisiete líneas. Porque puesto a escribir , fluye y fluye la verborrea y lo bueno es no tener paradera y corto o largo, terminar cuando el tema se agota.

Escribir es un placer. No es equiparable al teléfono, que las palabras son como el viento. Y menos al idem "móvil" inoportuno, esquemático y mensajero con sus MMS y SMS. Y escribir con bolígrafo sobre un papel más aún, que parece estás sembrando tus sentimientos sobre la tierra virgen. En la soledad de tu mesa, solo ante el lienzo, plasmas tus ideas más o menos bien, pero con la intimidad y el recato de los dos solos. Y hasta la musa se hace más presente que si lo haces en la exmáquina de escribir o en el in-ordenador de marras. Lo moderno, ya se sabe, tiene muchas ventajas y en eso estamos, pero ¡qué sé yo! escribir sobre el papel tiene mucho encanto, que ya llevamos, desde el Neolítico en las paredes, miles de años de semejante forma. Cuando en nuestra moderna vida se ofrecen tantas felicidades, paraísos, placeres... ¡para mí! que escribir es un placer, aunque luego tu escrito lo metas en una botella, la lacres y la tires al mar, esperando que alguien se acuerde de tu isla solitaria.

Y Lope de Vega terminaba "Ya estoy en el segundo (terceto). Es más sospecho/que voy los trece versos acabando/contad si son catorce y ya está hecho". Y por mi parte quito, pongo, añado y lo recorto; esto si, esto no, que es muy largo, pero si extenso mejor me expreso, quizás ya basta, a lo mejor no alcanzo... Y como decía el menda antes / ni un renglón menos ni uno más / mi artículo veintisiete justos van/ tal como el soneto de Violante ./

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