Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Silicona de pasión

Pensaba que este año sólo se iba a hablar del cambio de la Carrera Oficial, pero al final los capillitas dan espectáculo

La noche del 13 al 14 de diciembre de 1988 encargamos a un grupo de chavales de las Juventudes Comunistas que fueran a sellar con silicona la cerradura del Edificio Roma, donde están las dependencias administrativas anexas al Palacio de la Diputación. Por la mañana un grupo de funcionarios se quedaron sin poder entrar durante un rato hasta que el entonces vicepresidente de la Diputación y responsable de Personal, Antonio Fernández, envió a un grupo de chavales qu , provenientes del Centro de Educación Especial de El Puerto, estaban bajo la tutela de la Diputación, lo que provocó que me enfrentase en directo por la radio con el que luego fue consejero y hoy procesado en la causa de los ERE, ya que por aquel tiempo yo era el presidente de la Junta de Personal. El caso que es que los chavales solo tuvieron que empujar la puerta porque la noche anterior al cerrarla no habían puesto los cerrojos. Tó pá ná. Algo así ha ocurrido con el Caminito: el Comando Autónomo de Sevillitas Irredentos ha sellado la puerta de la capilla con lo que han retrasado la recogida de esta hermandad de negro que tiene como hermano mayor a un exconcejal del PP. Yo que pensaba que este año sólo se iba a hablar del cambio en la Carrera Oficial y el resto de quincalla de costumbre, pero al final los capillitas siempre dan espectáculo: si no lo dan a la entrada lo dan a la salida. Me había quedado en el rechazo que les provoca que la gente coma pipas y eche las cáscaras sal suelo (todavía si fueran pistachos lo entendería), el coraje que les da que el personal coloque sus sillas para sentarse a esperar el paso de las cofradías, la manía que tienen con que nadie pueda cruzar por en medio de una procesión aunque vivan en la calle cuando en Sevilla se forma un grupo para andar delante del paso . Los capillas incluso están muy preocupados por la indumentaria de la peña: los cargadores no pueden ir con zapatillas de deportes, los pobres. Los penitentes no pueden llevar zapatos marrones, los hombres tienen que ir de domingo a miércoles con chaqueta y corbata y de jueves a viernes con traje oscuro. Si alguien rompe esta indumentaria es que Cádiz es una ciudad de chuflas, como el señoría y la categoría que hay en Sevilla nada. Todo del estilo. Eso por no hablar del tradicional debate sobre si el Despojado puede ir a un paso más rápido, si eso es de Cádiz o no es de Cádiz. En realidad a mí me da igual. Diría más: yo sellaba con silicona todos los templos. Cosas mías.

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