Cuchillo sin filo

Francisco Correal

La Sharapova no huele a ajo

RUSIA le ganó a España la final del Europeo de baloncesto cuando Pepu y Pepe eran amigos. Fue el 16 de septiembre del año pasado. Imposible olvidar la fecha. Por la mañana, mi vecina Aurora se quedó encerrada en el ascensor, compromiso que tuve que solventar en mi condición de presidente de comunidad. Por la tarde, en un hospital de Bormujos, moría mi amigo Atín Aya. El autor de la foto que dio la vuelta al mundo con el alborozo de Miguel Muñoz celebrando el 12-1 a Malta que nos abrió las puertas a la Eurocopa de Francia en la que fuimos finalistas.

Los rusos siempre le temieron más a los árbitros españoles que a los futbolistas. Lamo Castillo y Sánchez Arminio los masacraron en los Mundiales de España y de México. Nos hemos tirado una semana entera pensando en los rusos. La Furia Roja hecha una División Azul. Los rusos de Hiddink entraron en la Eurocopa por la Península Ibérica. El episodio tuvo su gracia. Un empate o una victoria de Inglaterra en Wembley frente a Croacia dejaba a los rusos fuera de la élite continental. Los rusos ganaron en Manchester la Copa de la UEFA (el Zenit de San Petersburgo, cuyas estrellas asombran en la Eurocopa) y el Manchester ganó en Moscú la Copa de Europa. Los profanos en este deporte pensarán que estamos actualizando el diálogo de los hermanos Marx en Una noche en la ópera: si los ingleses ganan la Copa de Europa, cómo pueden quedarse fuera de la Eurocopa. ¿No es lo mismo del derecho y del revés?

Los ingleses se quedaron aislados porque los rusos ganaron por un solitario gol a la poderosa selección de Andorra, cuyo estadio debe coincidir con el perímetro del fronterizo país. Aquel duelo desigual generó un incidente diplomático en los sótanos del fútbol hispano. Cuatro internacionales de Andorra jugaban en el Alcázar, equipo manchego de la Tercera División, la patria chica de las exquisitas tortas, los mejores ferroviarios y Antonio Díaz Miguel, que en los Juegos de Los Ángeles consiguió para España la plata el mismo año 84 que Miguel Muñoz lo hizo en la Eurocopa de Francia. El año de Orwell. El Alcázar le pidió al Daimiel aplazar el partido por la ausencia del cuarteto andorrano. Su rival se negó y, presa de su avaricia, perdió el partido.

El Alcázar cayó por la mínima contra Rusia. No es el único nexo. Akin Tamiroff fue el actor elegido por Orson Welles para encarnar a Don Quijote en una hilarante versión pamplonica del ingenioso hidalgo. Mi abuelo Andrés participó de extra en una versión rusa de Don Quijote que rodaron en San Carlos del Valle. La Sharapova es una Dulcinea cuyas raquetas confunde su enamorado con redes para capturar mariposas. Que no diga Sancho que la dama huele a ajos porque miente como un bellaco.

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