El 17 de agosto de 1930 se acordó en San Sebastián, una de las ciudades norteñas de veraneo de la Familia Real española, un "pacto de caballeros" para cambiar el régimen político de España. Meses después se proclamó la II República. Acudieron a San Sebastián todos los grupos republicanos con sus prohombres, como Alejandro Lerroux, Manuel Azaña, Marcelino Domingo, Álvaro de Albornoz, Ángel Galarza, Niceto Alcalá-Zamora, Miguel Maura, Manuel Carrasco Formiguera, Maciá Mallol, Jaume Aiguader, Santiago Casares… A título personal, atención, Indalecio Prieto, Felipe Sánchez Román… Una "Nota oficiosa" hacía un llamamiento a las organizaciones obreras y al PSOE. Ya entonces lo que llamaron "el problema de Cataluña" se solucionó con el compromiso de un Estatuto para la región que regularía sus relaciones con el Estado español.

He recordado lo que sabía de este pacto donostiarra del año 1930 oyendo a Pablo Iglesias y la portavoz Montero la petición de una asamblea de parlamentarios y alcaldes para pedir un referéndum pactado. Los grupos políticos afines a Podemos llaman a todos los cargos públicos para acabar con la "ofensiva antidemocrática" del PP (El País). Resulta formidable, ponerse frente a esta iniciativa es "señalarse" como defensor de Rajoy y el PP y, por lo tanto, dentro de la "ofensiva antidemocrática". Sólo de este modo se puede deslegitimar el Parlamento, los parlamentos, y deglutir sesiones como las del catalán, absolutamente antiparlamentarias. Todo es demasiado previsiblemente soviético como para no prestarle mucha atención. El sistema constitucional español es el verdadero enemigo de los secesionistas y el populismo comunista y, por eso mismo, lo han puesto en el punto de mira de una artillería mortífera. Ya en las leyes catalanas ilegalmente aprobadas por un parlamento fuera de la norma y el buen juicio, se ha declarado unilateralmente la República Catalana. Los procedimientos establecidos por la actual Constitución de 1978 han sido vulnerados, las Leyes españolas desatendidas, como las sentencias de los tribunales. Es un golpe de Estado en toda regla. Si el Estado emplea los medios que la Ley establece para la restauración de la legalidad es tildado de antidemocrático, combatido por quienes puede que estén cerrando otro pacto de San Sebastián, o de Pamplona. Me queda la duda, ¿cuántos se lo creen, cuántos españoles de todos los puntos cardinales de España están apercibidos de que se avecina una tormenta inmensa que caerá sobre nuestras cabezas? Han hecho de nuestra patria una botella a presión con un tapón llamado Mariano Rajoy. Una botella donde ya no se lee el nombre de España. El contenido de la misma da miedo. Salvo que persigan objetivos diversos unos y otros que no alcanzo a comprender, esto da miedo. Mucho.

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