Crónica personal

Pilar Cernuda

El Rey y la milicia

SE siente cómodo entre militares, se sabe parte de ellos, le gusta su lenguaje y su forma de vivir España y los problemas de España. Conoce el Rey perfectamente cómo siente la milicia los cambios sociales, la disparidad autonómica, las misiones en el exterior en zonas de alto riesgo y, también, cómo respiran ante los proyectos que les afectan directamente, entre otros la Ley de Derechos y Deberes que Carmen Chacón acaba de anunciar que se aprobará próximamente si consigue el acuerdo de las fuerzas políticas.

Don Juan Carlos celebra todos los años la Pascua Militar con un discurso en el que, aparte de recoger lo que el ministro –en esta caso ministra de Defensa– quiere que recoja el Jefe del Estado en su intervención ante los militares, incluye también algunas pinceladas propias, siempre acordadas con el ministerio, como marca la Constitución, pues el Rey no tiene voz propia en sus intervenciones oficiales, está obligado a transmitir lo que defiende el Gobierno. Sin embargo, en la Pascua Militar se advierte de lejos que el Rey se siente militar hasta la médula e intenta transmitir lo que lleva muy dentro. Esta vez ha dedicado una vez más un emotivo mensaje para quienes cumplen destino en escenarios lejanos jugándose la vida en misiones humanitarias y de guerra, y ha hecho un reconocimiento público a las Fuerzas Armadas por su eficacia, responsabilidad y entrega. Lo ha hecho además teniendo en cuenta los tiempos complicados en los que vivimos, de ahí el llamamiento a que los militares estén “preparados” para afrontar “amenazas complejas e inciertas”. Es evidente que se refería el Rey al papel de las Fuerzas Armadas ante la amenaza terrorista. Los militares que han muerto a manos de ETA en los últimos años se cuentan por docenas, pero además deben tener en cuenta ahora a los grupos islamistas fundamentalistas que no tienen más bandera que la destrucción de quienes no comparten sus creencias y religión.

También pidió el Rey en su discurso de la Pascua que se refuerce el modelo de la milicia profesional, con la mejora constante de su formación y también de sus expectativas profesionales, una de las preocupaciones actuales de la familia militar, que ve cómo la política se incrusta, a su pesar, en los nombramientos, procedimientos de ascenso y de pase a la reserva. La ministra Chacón aseguró en su discurso que “no puede haber unas Fuerzas Armadas a medida de cada Gobierno”, sino a medida de España, pero mal que le pese no sólo a su Gobierno, sino también los anteriores, han tomado decisiones que dejan menos margen a la capacidad profesional y más al criterio de quienes ostentan el poder.

De ello es consciente el Rey, que conoce perfectamente las preocupaciones de los militares, pues es parte de ellos, es uno de ellos.

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