Crónica personal

Pilar Cernuda

Rescate

EL ministro de Asuntos Exteriores ha declarado que el Gobierno no puede pagar rescate a cambio de liberar secuestrados y se ha armado una buena bronca. Sin embargo, no podía decir otra cosa, aunque es evidente que el Gobierno ha pagado rescates en varias ocasiones y sin duda los seguirá pagando. Cercanos están los casos del Playa de Bakio y Alakrana, con los piratas celebrando por todo lo alto la llegada de buenos dineros a cambio de la liberación de sus respectivas tripulaciones, y algo más lejano en el tiempo están los casos de cooperantes secuestradas por grupos terroristas en zonas complicadas de países africanos que viven en permanente estado de guerra, como puede ser el Chad. Se pagó, claro que pagó el Gobierno, como han hecho otros gobiernos españoles en el pasado y hacen la mayoría de los gobiernos occidentales, aunque no todos. Pero nunca se reconoce públicamente, es norma no escrita pero que se sigue a rajatabla. Como nunca reconocerán algunos empresarios vascos que pagan el llamado impuesto revolucionario para garantizar su seguridad y la de sus familias, y tampoco reconocerán que han pagado a ETA para lograr la libertad de algunas personas secuestradas. Otras, por no hacerlo, aparecieron vilmente asesinadas.

El Gobierno trabaja activamente para conseguir la libertad de los españoles secuestrados en Mauritania. Se ha logrado ya contactar con los terroristas, lo que es una buena noticia, y con toda seguridad los intermediarios negocian ahora el pago del rescate. Parte será en dinero y, lo más inquietante, es posible que Al Qaeda exija que parte sea a cambio de poner en la calle a algunos miembros de la organización que se encuentran en prisión, lo que son ya palabras mayores. Afirman las fuentes gubernamentales que hasta ahora no conocen las exigencias de Al Qaeda, pero hay que dar por hecho que, en caso de que efectivamente se hubieran concretado ya esas exigencias, el Gobierno no las haría públicas, para facilitar así la posibilidad de acuerdo. Cosa distinta es que Al Qaeda haga públicas sus condiciones, pero si no las conocemos hasta ahora es una buena señal, porque significa que es bastante probable que el Gobierno se encuentre ya en negociaciones con los secuestradores. Pero nunca se reconocerán esas negociaciones, es la única manera de que lleguen a buen puerto.

Por tanto, más vale no poner en cuestión las declaraciones de Moratinos. Dice lo que debe decir y hay que dar un voto de confianza a los negociadores para que la solución llegue cuanto antes y con final feliz. Ahora, una vez liberados los tres cooperantes catalanes, hay que ir a degüello a por los secuestradores. Por tierra, mar y aire. Justo lo contrario de cómo se ha actuado con los piratas somalíes.

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