El ateneo de lilith

Ruth Galván

Reinas Magas de Oriente

Queridas Reinas Magas, he sido moderadamente buena este Año pasado, unido a que no soy monárquica, quizá no sea la mejora carta de presentación, ahora bien, aún así pienso que mi sinceridad merece cuanto menos un regalito, ¿no? Tengo tantas cosas que quisiera, tantos deseos y tantas ilusiones, que pueden resumirse en uno: ni una sola niña ni un solo niño sin una sonrisa hoy día seis de enero, día de la ilusión. Deseo que la tolerancia impere y que la agresividad por parte de la ciudadanía derive a una convivencia pacífica donde la base sea la comunicación. Para mí, poco puedo pedir, poco me falta… no sé que debo de estar haciendo bien, pero soy feliz. Agradezco lo que tengo, y me miráis con buenos ojos para darme tanto. Sinceramente, quisiera que se pensara menos y se viviera más, que se disfrutaran los días en vez de dejarlos pasar siendo objeto y no sujeto de los mismos, que reflexionemos para bien y que confiemos en los demás sin pedir mayor explicación que la de ser un amigo y eso ya merece un acto de fe. La vida merece vivirla acompañada de los seres queridos y pocas veces decimos lo que sentimos. Y otras tantas veces decimos lo que sentimos si bien no nos explicamos o el receptor lo interpreta de otra manera. Quizá porque estamos cambiando la maravilla del contacto humano por el contacto cibernético, y la frialdad de una pantalla de ordenador, unas letras escritas en un momento y en un estado anímico determinado, nos olvidamos de lo maravilloso del estar con la persona. Olvidamos el lenguaje no verbal. Lo que nos dice una sonrisa, el tono de voz, la mirada… es tanto o más que las palabras, y eso hace que las mal interpretaciones y en ocasiones las mal intenciones rompan relaciones de amistad, de amor. Me gustaría que la ciencia no supere la humanidad de la persona, deseo que podamos seguir interactuando mirándonos a los ojos, y viendo lo que sienten por nosotros y lo que sentimos al transmitirnos mensajes no escritos. Todo evoluciona, y formar parte de esta sociedad que se va desarrollando tan deprisa, y globalizando a un ritmo galopante, haciendo más ricos a unos y más pobres a otros, es pagar un precio demasiado alto. Mi deseo.. que aquellos que seguimos con la ilusión del día seis, prefiramos tomar un café en una plaza en vez de chatear con un desconocido, paseemos por la playa o por la montaña y no estemos mandando mensajes o en el facebook… Mi deseo que el desarrollo de la ciencia no nos quite nuestra humanidad. Ser feliz, cuesta poco. Basta con estar bien con una misma.

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