Plaza de las Canastas

La Sentencia en la plaza de las Canastas se puede presentar en todo su esplendor y toda su crudeza

El barrio de Santa María es hoy el barrio de la Merced. Puede que este barrio sea uno, pero no se entiende sin el otro, del que forma parte. La Merced es una de las tres torres de Santa María. La Merced es el ejemplo de lo que fue, pero ya no es como antes. Se perdió el antiguo mercado del Piojito. Se perdieron las obras de arte de la antigua iglesia, que fue devorada y completamente consumida en su interior por el fuego del odio. Se perdió la leyenda de los cantaores del barrio. Pero el espíritu de la Merced eterna renace cada Miércoles Santo, cuando el Señor de la Sentencia sale del templo, baja la cuesta y entra en la plaza de las Canastas.

Plaza de las Canastas, encerrada en sí misma. Plaza que se recoge como un relicario, custodiada por calles que la protegen y de pronto la desvelan. Plaza de casas con balcones abiertos, de cañas de pescar, de macetas con geranios. Plaza que espera durante todo el año ese momento único, en el que el Señor aparecerá entre cornetas y tambores para pregonar por todos los rincones la injusta Sentencia. Se proclama que ese Hombre es condenado, no por ser Dios, sino porque no existe la Justicia verdadera. Se exhibe la cobardía de quien se lava las manos, incapaz para denunciar y evitar ese crimen. Se pasea el momento decisivo de la Pasión, cuando un no se convierte en un , mientras el poderoso mira hacia otro lado.

La Sentencia en la plaza de las Canastas ha salido del túnel estrecho de la cuesta de la Merced. La Sentencia en la plaza de las Canastas se puede presentar en todo su esplendor y en toda su crudeza. La Sentencia en la plaza de las Canastas, mientras suena la música, o una garganta se quiebra en una saeta, también nos puede confundir. Quizá nosotros nos vamos a lavar las manos y no vamos a entender nada. Quizá sólo recordemos un paso espectacular, en una plaza recoleta de un barrio gaditano.

La Sentencia es también lo que hace su hermandad siempre que puede, durante los días del año que no son Miércoles Santo. Cuando no regatean esfuerzos por ser una de las cofradías gaditanas que más atiende la asistencia social. Ayudas que ellos cumplen con discreción, que casi nadie conoce. Porque eso se incluye en lo que no es apariencia, sino que es compromiso, es el testimonio de dar a cambio de nada.

La Sentencia es el paso que baja de la Merced, seguido por la Virgen del Buen Fin. Pero la Sentencia siempre será injusta, mientras no se entienda que obliga a desatar las manos a ese Señor, que hoy se acerca a la plaza de las Canastas.

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