De todo un poco

enrique / garcía-máiquez

Pla me hace de Plana

LA musa debe de existir, y es celosa. Por eso, si pretendo escribir un artículo a sus espaldas, o porque me lo han pedido o porque yo sólo veo una buena causa, no me sale jamás. Sobre todo, cuando trato de solidarizarme. Esta vez era con los estudiantes de Ingeniería Técnica Industrial de las universidades de Las Palmas y de Cádiz, a los que una sentencia contraria y la imprevisión de los responsables amenaza con dejar sin título después de largos años de estudio intenso. Para ellos, ya que no el artículo que intenté y que tanto merecen, mi total apoyo. Mientras lo intentaba denodadamente, el tiempo de la entrega ha corrido inexorable. Recuerdo entonces a Alexandre Plana, y lo que contaba Josep Pla.

"Yo tenía la obligación de hacer algo -digamos un artículo- para la edición de noche de La Publicidad. En castellano. Y, si no hacía el artículo, el panorama se volvía sombrío. ¡Cuántas veces Plana, apiadándose de mí, me ha hecho el artículo! Se lo pedía con todo, menos con palabras: con los ojos, con las manos, con cualquier cosa que encontrase. Me miraba con una sonrisa que habría sido imposible hallar en el catálogo de las sonrisas familiares. Cuanto más difícil y complicado era el tema que Jori, el director, me encargaba, mejor quedaba el artículo de Plana. Lo hacía en el tiempo que tardaba -yo- en fumar uno o dos cigarrillos como máximo. Para la cosa más absurda, para el tema de actualidad más banal, sabía encontrar una cita graciosa o una imagen periodística y clara.

-Si te sale demasiado bien -le decía yo-, a Jori le va a escamar... Y enseguida me lo daba. -Aquí tienes el artículo -decía riendo- y pórtate bien...

Jori leía el articulillo y, si era de Plana, golpeaba indefectiblemente en el suelo con la contera de su bastón. Era un síntoma favorable. […] Jori le decía a la mecanógrafa: -Este muchacho es un buen fichaje. Si no se distrae, saldrá adelante".

A Josep Pla le habrá encantado echarme una mano exactamente igual que Plana hizo con él. Por otra parte, Pla era partidario del plagio, que llegó a calificar como una de las posibilidades del periodismo. También vio un síntoma de la decadencia de la cultura occidental en el hecho de que ya en su día nadie plagiaba, y era porque nadie leía nada, ni jota. En todo caso, el que seguro que sonríe es Plana, viendo que pasa el tiempo y su lejana generosidad sigue activa y salvífica. Es lo que tiene ser tan bueno.

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